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Cultura

CARAPULCA: SU ORIGEN EN BASE A LOS DOCUMENTOS.

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Por Mg. Genaro Chanco Mendoza.
Se encendió una polémica innecesaria, haciéndonos pelear entre compatriotas, sobre la CARAPULCA que es un tema ampliamente estudiado y no merece discusiones. Iniciar una disputa sin mayor sustento es sacar a relucir que somos IGNORANTES de un plato tradicional de amplio consumo por siglos, pese a la abundante evidencia histórica que lo respalda.
EL CRONISTA BERNABÉ COBO EL PRIMERO EN MENCIONARLA (siglo XVII)
El padre jesuita Bernabé Cobo en su obra «Historia del Nuevo Mundo», cuyo prólogo está fechado en julio de 1653, cuenta que los pobladores andinos hacían un guiso usando piedras calientes: metían guijas lisas del río dentro del vientre del cuy (ya limpio) junto con ají y lo cocinaban. Él oyó el nombre “CALAPURCA” y lo explicó como si en aimara significara “piedras del vientre”.
Hoy, los lingüistas como Cerrón Palomino, aclaran que esa traducción de Cobo fue una confusión: el nombre viene de qala (“piedra”) + phurk’a (“asar/tostar en brasas”), o sea, “guiso hecho con piedra caliente”. La idea clave para el mejor entender, es que se refiere un guiso espeso que se calienta con piedras al rojo vivo. La explicación otorgada por el sacerdote español, marca diferencias entre los ingredientes primigenios con los usados en la actualidad.
EL VIAJERO STEVENSON NARRA LA COMIDA QUE SE PREPARABA EN LIMA AL INICIAR LA REPÚBLICA.
Casi dos siglos después, el viajero William Bennet Stevenson estuvo en Chile, Quito y en Perú , retorna a Inglaterra en 1824 y publicó allí su obra «A Historical and Descriptive Narrative of Twenty Years’ Residence in South America» («Una narración histórica y descriptiva de veinte años de residencia en Sudamérica») sobre los guisos que se preparaban en LIMA y recogió el término «CARAPULCA» para describir un preparado espeso a base de papas secas, que además llevaban nueces y garbanzos secos molidos, que al hervirse espesan, y se mezclan con carne; dice que se parece a la “lagua” (otra sopa espesa andina). Es decir, aquí la carapulca ya aparece como plato criollo de ollita, con tubérculos secos molidos + carne, distinto del “piedra caliente” de Cobo.
LA CALAPULCRA DE TERRALLA EN 1838
En su obra «Lima por dentro y fuera» de Esteban Terralla y Landa, publicada con el seudónimo “Simón Ayanque” reimpresión limeña de 1838 el narrador relata, en verso, una comida en casa de una “madamita” de Lima. Describe cómo lo sientan “en el principal asiento”, rodeado de esclavas con plumeros, y va enumerando los platos del banquete, de acuerdo a la siguiente transcripción:
[37]
«Que te ponen por primer plato
Un manjar muy estupendo,
Que es la sopa de mondongo
Que á veces viene relleno».
«Que la CALAPULCRA y lagua,
Luego despues van trayendo,
Dos manjares que parecen
Vomitaduras de perro».
«O ya la deposicion
De niño que está cursiento
Con desenfrenada bilis,
De amarillo, verde, y negro:»
Tras “la sopa de mondongo”, el texto dice que “la CALAPULCRA y lagua luego después van trayendo”. Es decir, estos aparecen como platos servidos en la mesa limeña. La referencia es abiertamente satírica porque el autor ridiculiza el aspecto de la carapulcra y de la lagua con comparaciones grotescas, calificándolas como si fueran vómitos o deposiciones. No es un juicio gastronómico serio sino burla costumbrista de mal gusto.
MANUEL ATANASIO FUENTES DESCRIBE EL PLATO EN 1860
El destacado abogado Manuel Atanasio Fuentes «El murciélago» escribió en su Guía histórico-descriptiva administrativa, judicial y de domicilio de Lima publicada en 1860, donde se detalla como un retrato costumbrista de la capital peruana, base de sus caracterizaciones sobre alimentación, picanterías y hábitos urbanos
explica las comidas peruanas de la siguiente manera:
«Otro de los guisos nacionales es el chupe, que si no ocupa la alta gerarquía (sic) de un puchero, es ciertamente mas agradable. Compónese de papas cocidas en agua ó en leche, á las cuales se agrega camarones, pescado frito, huevos, queso, manteca y sal; el chupe necesita cierto no se qué que solo sabe darle el cocinero de Lima. La CARAPULCA, el locro, la quinua atamalada, etc., son platos que forman el alimento diario de las personas no muy acomodadas».
Esta referencia es un testimonio indudable de los potajes culinarios de gran consumo especialmente por la gente del pueblo de menores recursos, pero NO DICE que la carapulca sea limeña, sino un guiso nacional.
EL DICCIONARIO DE PERUANISMOS DE 1883
El lexicógrafo peruano Pedro Paz Soldán y Unanue, en su Diccionario de peruanismos, describió a la CARAPULCA, como un plato de consumo común:
«Guisote criollo, un poco (y hasta dos muchos) ordinario. Se hace de papa seca molida, carne cocida, su punta de ají &c. Como otras muchas voces quíchuas tiene esta el privilegio de parecer castellana, y hasta latina: cara pulchra».
Esta explicación es testimonio clave de fines del siglo XIX que vincula el plato, de manera explícita, con papa seca (no papa fresca).
TRADICIONES DE PALMA Y LA REFERENCIA A LA CARAPULCRA.
Palma en su obra publicada en 1883, tercera serie, cuenta la tradición “¡A nadar, peces!” como una sátira costumbrista, entregando una historia breve que pinta usos y picardías de la Lima antigua. El protagonista es un sacerdote del convento de San Juan de Dios, apodado “padre Carapulcra”. Ese apodo no viene del plato, sino que alude a su cara picada por la viruela, un apelativo burlón típico de la época.
En la Cuarta serie de las Tradiciones peruanas, Ricardo Palma en la tradición “Hilachas. II. Agustinos y franciscanos” sitúa una riña de campanario entre agustinos y franciscanos en Lima de 1608 que escala al punto de que los porteros, “armados” con grandes llaves, reciben orden de no dejar entrar a frailes de la otra casa y están listos para “romper crismas”. Ni el virrey Juan de Mendoza y Luna, «Marqués de Montesclaros», ni el arzobispo logran apagar la bronca, que se estira por años, hasta que el 14 de julio de 1610 muere un religioso muy respetado: en el funeral, el virrey aprovecha la solemnidad para invitar a los superiores a darse un abrazo y poner fin al bochinche; la reconciliación se sella allí mismo.
Un mes después, los dominicos ofrecen el banquete de la paz, y Palma enumera con gusto costumbrista el menú: sopa teóloga, fritanga de menudillos, pavo relleno, CARAPULCRA DE CONEJO, estofado de carnero, pepián, locro de patitas, carne en adobo, pastel de choclo, entre otros. Así, en la Cuarta serie la carapulcra aparece no solo como comida popular, sino como plato de gala en una mesa de reconciliación.
¿LIMEÑA O CHINCHANA?
Históricamente, Ica con sus territorios formó parte del Departamento de Lima hasta el 25 de junio de 1855, pero el decreto de Castilla no incluyó a Chincha en la Provincia Litoral de Ica. Su incorporación expresa ocurre recién el 30 de enero de 1866, cuando al erigirse el Departamento de Ica se asignan Chincha Alta y Chincha Baja a la provincia de la Independencia (capital Pisco), quedando Chincha como territorio iqueño.
Por ello, al hablar de la carapulca en ese período, corresponde entender que los iqueños y chinchanos eran limeños en el plano administrativo hasta 1866, que se separan territorialmente al crearse el nuevo departamento de Ica. No hay motivo para polémicas, al tratarse de un acervo culinario compartido entre territorios cercanos.
VARIANTES DEL PLATO
La carapulca es una familia culinaria con variantes legítimas pero HERENCIA COMÚN entre territorios hermanos: en Chincha se prepara con papa fresca, mientras que en Lima, Pisco, Ica, Palpa y Nasca predomina la papa seca. Para evitar confusiones y educar al público, en menús, ferias y concursos conviene nombrarlas con precisión, denominándolas Carapulca chinchana (papa fresca) y Carapulca limeña (papa seca).
Gastón Acurio cuenta en su libro ¡Buenazo! publicado el 2018, que hablar de la carapulca siempre enciende pasiones porque no hay una sola, habiéndola probado a la leña en Huaral; en Lima comió una versión sulcana y otra criolla limeña difundida por Teresita Izquierdo; conoció una carapulcra maleña con garbanzos y otra muy sabrosa en Cañete y al llegar a Chincha la probó de papa fresca. Por lo tanto, debe considerarse una familia de guisos, algunos con papa seca, otros con papa fresca, con o sin garbanzo, según el lugar.
Así mismo hay variaciones en la cocción. Algunos hacen uso de la cocina industrial, como es el caso de la Lima urbana, mientras que en Chincha se hace en fogón de leña que le da otro sabor a la comida.
Ambas comparten el núcleo común del guiso criollo (aderezo, técnica, base de ají panca, color, consistencia) y expresan historias locales similares, anécdotas de antaño, y otros acompañamientos como sopa seca, tallarines, chicharrones, yucas, que se agregan al plato, según el deseo de quien lo consume. Por eso debemos reconocer que sus variantes no deben dividir a los pueblos, sino, entender que en la mistura de sabores está la preferencia de los comensales.
REFERENCIAS CONSULTADAS
Acurio, G. (2018). ¡Buenazo!. Debate.
Cerrón-Palomino, R. (2006). Carapulcra. Boletín de la Academia Peruana de la Lengua, 41(41), 149-165.
Cobo, B. (1891). Historia del Nuevo Mundo (M. Jiménez de la Espada, Ed.; Tomo II). Imp. de E. Rasco.
Fuentes, M. (1860). Guía histórico-descriptiva administrativa, judicial y de domicilio de Lima. Librería Central.
Palma, R. (1883). Tradiciones Peruanas. Imprenta del Universo, de Carlos Prince.
Paz Soldán, P. (1883). Diccionario de peruanismos: Ensayo filológico. Imprenta de J. Francisco Solís.
Tarazona, J. (1968). Demarcación política del Perú: Recopilación de leyes y decretos (1821–1967) (2.ª ed., Vol. 2). Ministerio de Hacienda y Comercio, Dirección Nacional de Estadística y Censos.
Terralla, E. [Simón Ayanque]. (1838). Lima por dentro y fuera: En consejos económicos, saludables, políticos y morales que da un amigo a otro con motivo de querer dejar la ciudad de México por pasar a la de Lima. Obra jocosa y divertida. Reimpresión limeña Don Tadeo López.

Cultura

JUAN JOSÉ SALAS: CUANDO LA TRAICIÓN VISTIÓ EL UNIFORME PATRIOTA

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Por Genaro Chanco Mendoza

El viernes 12 de junio de 2026, la Municipalidad Provincial de Ica, a través de sus autoridades, volvió a rendir homenaje a Juan José Salas en el Cementerio General de Saraja. Sin embargo, esta decisión resulta cuestionable si se considera que existen numerosos testimonios y fuentes históricas que atribuyen a este personaje una conducta contraria a los intereses de la causa emancipadora durante la guerra de la independencia del Perú.

Algunos defensores de Salas sostienen, de manera equivocada, que debe seguírsele rindiendo homenaje porque, según su sesgada interpretación, fue uno de los primeros en sacrificar su vida, su patrimonio y el bienestar de su familia en favor de la causa libertadora. Sin embargo, tal afirmación resulta insostenible frente a la evidencia histórica disponible.

  1. TRAICIONÓ A JOSÉ DE SAN MARTÍN Y ANTONIO ÁLVAREZ DE ARENALES

Encontrándose en Ica, el general Juan Antonio Álvarez de Arenales designó a Juan José Salas como gobernador político de la provincia. Tras la jura de la independencia de Ica, realizada el 21 de octubre de 1820, confiándole la responsabilidad de preservar el orden y sostener la causa patriota mientras el ejército libertador continuaba su marcha hacia la sierra. Sin embargo, apenas iniciada esta misión, entre octubre y noviembre de 1820, Salas habría mantenido comunicaciones secretas con el Virrey Joaquín de la Pezuela y con autoridades realistas, suministrando información estratégica sobre la situación militar de Ica.

  1. SUS INFORMACIONES FACILITARON LA RECUPERACIÓN REALISTA DE ICA

Las consecuencias de aquellas comunicaciones clandestinas se hicieron visibles pocas semanas después. Durante noviembre de 1820, mientras los patriotas organizaban la defensa de la provincia, Salas habría informado a los realistas sobre la debilidad militar existente en Ica e incluso recomendado el envío de tropas para recuperar la plaza por sorpresa. Como resultado, el 26 de noviembre de 1820, las fuerzas virreinales avanzaron sobre la provincia obligando a los patriotas Francisco Bermúdez y Félix Aldao a retirarse hacia la sierra. Ese mismo día se produjo la persecución y enfrentamiento armado en los alrededores de Tingue, en el distrito de Yauca del Rosario donde la retaguardia patriota fue alcanzada por tropas realistas, registrándose según Paz Soldán las bajas de “14 hombres [patriotas] muertos, 4 heridos, 13 prisioneros y muchas bestias, fusiles y municiones [capturadas]”. Por ello, varios testimonios contemporáneos atribuyen a las acciones de Salas una responsabilidad directa en la caída y retoma de la primera Ica libre proclamada apenas un mes antes.

  1. FUE DESCUBIERTO POR LOS PATRIOTAS Y DESTERRADO POR ORDEN DE SAN MARTÍN

Las sospechas sobre la conducta de Salas se transformaron en certeza cuando los patriotas lograron interceptar parte de su correspondencia con las autoridades realistas hacia fines de 1820. Con estas evidencias en su poder, José de San Martín ordenó que Salas compareciera ante él en la Hacienda Retes, en enero de 1821, donde se encontraba instalado el Cuartel General Libertador. Allí, según el relato de José Segundo Roca, el Libertador le mostró una de las cartas comprometedoras y le pidió reconocer su autoría. Al advertir que había sido descubierto, Salas cayó de rodillas solicitando perdón; sin embargo, San Martín rechazó cualquier consideración, le perdonó la vida y dispuso su inmediato destierro a Valparaíso, Chile, con su inmediata destitución como gobernador de Ica.

  1. LOS PROPIOS CONTEMPORÁNEOS LO SEÑALARON COMO UN HOMBRE GUIADO POR INTERESES PERSONALES

Años después de consumada la independencia, la imagen de Salas continuó siendo cuestionada por quienes vivieron aquellos acontecimientos. En 1869, Francisco Javier Mariátegui, al comentar la obra de Mariano Felipe Paz Soldán, sostuvo que Salas no fue un patriota convencido ni un realista consecuente, sino un personaje que actuaba según su conveniencia personal. Al referirse a los hechos ocurridos entre 1820 y 1821, Mariátegui afirmó que “[…] El Dios de Salas fué la plata, á la que lo sacrificaba todo: pero no para guardarla, sino para gastarla […]”.

Asimismo, logró ser convencido de que la deslealtad a la causa emancipadora le permitiría alcanzar favores y múltiples recompensas del Virrey Joaquín de la Pezuela y de las autoridades realistas. Su condición de gobernador provincial, nombrado por San Martín, hacía suponer que estaba al tanto de los planes de campaña y de las estrategias militares patriotas, información que los realistas consideraban de gran valor para sus operaciones.

Por esa razón, se le describió como “un hombre sin carácter, voluptuoso, esclavo de los placeres e indiferente á todo lo que no fuese su interés”. Incluso llegó a señalar que los españoles consiguieron que “traicionase la causa”, diferenciando claramente la conducta de Salas del comportamiento mayoritario de los iqueños que permanecieron leales a la independencia.

  1. SU CONDUCTA POSTERIOR SIGUIÓ GENERANDO CUESTIONAMIENTOS DENTRO DE LA REPÚBLICA

José de San Martín ya se había retirado del Perú desde septiembre de 1822, Salas terminó con su destierro, y regresó al Perú en 1823. Con el paso de los meses, se desenvolvía con una nueva “careta patriótica”, aparentando ser un noble varón preocupado por la causa independentista.

Todo sucedía con simulada normalidad, hasta que el 11 de diciembre de 1823, el general Juan Pardo de Zela, Comandante Militar de Ica, remitió desde Pisco una extensa comunicación al ministro de Hacienda, Hipólito Unanue, denunciando diversas irregularidades cometidas por el entonces coronel Juan José Salas. Entre ellas figuraban el embargo indebido de mulas, el uso de recursos para beneficio de su hacienda, la circulación de mercancías sin guía aduanera, la negativa a pagar fletes a los arrieros y la desobediencia de órdenes superiores. Pardo de Zela advirtió además que estas acciones afectaban las rentas públicas y comprometían el sostenimiento de las tropas republicanas.

REFERENCIAS

Álvarez, J (1932) Memoria histórica sobre las operaciones e incidencias de la división Libertadora a las órdenes del General D. Antonio Álvarez de Arenales. Buenos Ayres, Imprenta de la Gaceta Mercantil.

Mariátegui, F. (1869). Anotaciones a la historia del Perú independiente de don Mariano F. Paz-Soldán. Imprenta de «El Nacional».

Paz Soldán, M. (1868). Historia del Peru independiente: Primer Periodo 1819-1822, Volumen1. Lima.

Roca, J. (1866). Apuntes póstumos: relación histórica de la primera campaña del general Arenales a la sierra del Perú en 1820. Buenos Aires: Imprenta de Mayo, Calle Moreno 243.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Cultura

UN DIA COMO HOY 7 DE JUNIO CELEBRAMOS EL DIA DE LA BANDERA Y LA BATALLA DE ARICA

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Buenos días seguidores hoy es 7 de junio un día como hoy:

Batalla de Arica en 1880 

La tenacidad del jefe militar peruano marcó el desenlace del enfrentamiento en el Morro, mientras los defensores rechazaron toda propuesta de rendición en medio del asedio enemigo 

La persona clave en esta batalla fue el coronel Francisco Bolognesi, jefe de la defensa peruana durante la Batalla de Arica, desarrollada este 7 de junio en 1880. Esta batalla se enmarca en la Guerra del Pacífico, conflicto que enfrentó a Perú y Bolivia contra Chile por el control de territorios ricos en recursos minerales. 

La Batalla de Arica 

El 7 de junio representa una fecha de profundo significado para la historia peruana. En este día se libró la Batalla de Arica, uno de los episodios más emblemáticos de la Guerra del Pacífico. El puerto de Arica se convirtió en el último bastión de defensa peruana en el sur tras la caída de otras posiciones estratégicas. Las fuerzas peruanas, bajo el mando del coronel Francisco Bolognesi, se atrincheraron en el Morro de Arica, una elevación rocosa que ofrecía una ventaja defensiva natural, pero insuficiente frente a la superioridad numérica y tecnológica del ejército chileno. 

El ejército peruano estaba compuesto por aproximadamente 1.800 hombres que, a pesar de la desventaja, resistieron el asalto de más de 5.000 soldados chilenos. Bolognesi, consciente de la dificultad de la situación, rechazó las propuestas de rendición con la famosa frase: “Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré hasta quemar el último cartucho” la cual fue dada el 5 de junio de 1880. 

El Liderazgo de Francisco Bolognesi 

La figura de Bolognesi es central en este episodio por su liderazgo, valentía y determinación. Durante los días previos al asalto, Bolognesi coordinó la defensa junto a un grupo de oficiales leales, entre quienes destacaron Alfonso Ugarte, Juan Guillermo More, Ricardo O’Donovan y Ramón Zavala. El jefe de la plaza mantuvo firme la moral de sus tropas y se negó a rendirse, aun cuando la derrota era inminente. 

El 7 de junio de 1880, el ejército chileno lanzó el ataque final sobre las posiciones peruanas. Tras horas de combate intenso y sangriento —en el que murieron cerca de 900 defensores, la mitad de la guarnición— Bolognesi murió en combate, cumpliendo su promesa de resistir hasta el final. Su sacrificio y el de sus hombres se convirtieron en un símbolo de honor y patriotismo nacional. 

Alfonso Ugarte y el Acto Heroico 

Junto a Bolognesi, el alférez Alfonso Ugarte también se destacó como figura clave en la defensa de Arica. Ugarte, al verse rodeado por las fuerzas enemigas y ante la inminente captura de la bandera peruana, decidió evitar que el símbolo patrio cayera en manos chilenas. Montó su caballo, tomó la bandera y se arrojó al vacío desde lo alto del Morro de Arica, inmortalizando su acto como un ejemplo supremo de sacrificio y amor por la patria. 

El gesto de Ugarte trascendió la esfera militar para convertirse en leyenda nacional, consolidando su figura como uno de los héroes más recordados de la historia peruana. Tanto Bolognesi como Ugarte representan el espíritu de resistencia y la defensa de la soberanía nacional ante la adversidad. 

Legado de la Batalla de Arica 

La Batalla de Arica significó la pérdida de un importante enclave para Perú y la muerte de la mayoría de sus defensores, incluido Bolognesi. Sin embargo, el sacrificio y la actitud de quienes resistieron se mantienen como ejemplo de entrega y lealtad a la patria. El 7 de junio se instituyó como feriado nacional en Perú, en homenaje a quienes defendieron la bandera y la soberanía. 

La memoria de Francisco Bolognesi es especialmente significativa. Su nombre está asociado con el cumplimiento del deber militar y la integridad moral. Cada año, en esta fecha, las Fuerzas Armadas y la ciudadanía rinden homenaje a su figura y a los caídos en la defensa de Arica. 

Héroes Peruanos en la Historia 

La historia peruana reconoce en la Batalla de Arica un ejemplo de heroísmo colectivo, donde la figura de Francisco Bolognesi ocupa un lugar central. El sacrificio de los defensores, la lealtad de sus oficiales y la determinación de no rendirse ante el enemigo forman parte de la memoria nacional. 

El acto de Bolognesi, reafirmado por el sacrificio de Alfonso Ugarte y otros oficiales, simboliza la lucha por la libertad y la dignidad nacional. El 7 de junio recuerda a los peruanos la importancia de defender los valores y la identidad ante cualquier adversidad. 

El Día de la Bandera se celebra cada 7 de junio en homenaje a los héroes de la Batalla de Arica, quienes defendieron con honor y valentía el pabellón nacional. Su ejemplo de patriotismo y entrega permanece vivo en la memoria de todos los peruanos.

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Cultura

YUNGAY 1970–2026: 56 AÑOS DE LA TRAGEDIA QUE ESTREMECIÓ AL PERÚ

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Por Genaro Chanco Mendoza

Hoy, domingo 31 de mayo de 2026, conmemoramos 56 años del terremoto y aluvión que devastaron Yungay en 1970, una de las mayores tragedias de la historia peruana, cuyo recuerdo permanece vigente y nos exhorta a fortalecer la gestión prospectiva del riesgo con una exigente preparación de los ciudadanos y sus hijos.
ANTECEDENTES
Enrique Silgado en su obra sobre los sismos en el Perú, explica que el temblor más antiguo registrado que afectó a la Región Ancash fue el acontecido el 09 de julio de 1586 a las 7 de la noche en tiempos virreinales, donde los mayores estragos se percibieron en Lima. El terremoto del 06 de enero de 1725, aproximadamente a las 11: 25 p.m. afectó el Callejón de Huaylas, con desprendimiento de parte del Nevado Huandoy afectando a un pueblo cercano a Yungay, donde los cronistas de la época calcularon la muerte de 1500 pobladores.
El 13 de diciembre de 1941, en la época del presidente Manuel Prado Ugarteche aconteció el desprendimiento del nevado Palcacocha, produciendo un rebalse en la laguna más abajo, que produjo una avalancha que arrasó con ocho poblados, atravesando la ciudad de Huaraz. Se calcula que hubieron 7 000 desaparecido y más de 500 heridos.
El 17 de enero de 1945, aproximadamente a las 7:00 a.m. se desprende el hielo del nevado Huantsán que se desplazó hacia la laguna Ayhuinyaraju con rebalse hacia la laguna Carhuacocha, descargando un enorme aluvión hacia el pueblo de Chavín de Huantar y el complejo arqueológico que se vio severamente afectado.
En épocas más recientes, La tarde del 10 de enero de 1962, aproximadamente a las 18:05 horas, una gigantesca avalancha desprendida del glaciar 511 del nevado Huascarán descendió con violencia destruyendo por completo la localidad de Ranrahirca. También desaparecieron bajo los escombros y el material de arrastre los pueblos de Shacsha, Armapampa, Huarascucho, Yanama Chico, y Uchucoto.
LA TRAGEDIA DEL 31 DE MAYO DE 1970
La tarde del domingo 31 de mayo de 1970 quedó grabada de manera indeleble en la historia del Perú. A las 15:23 horas, un terremoto de gran magnitud sacudió violentamente la región norte del país durante cerca de un minuto, teniendo su epicentro frente al litoral de Chimbote y alcanzando una intensidad de 7,9 grados en la escala de Richter.
La sacudida desencadenó el desprendimiento de una gigantesca masa de hielo y roca del sector norte del nevado Huascarán, la cual se precipitó sobre la laguna Llanganuco. El desborde resultante descendió con fuerza devastadora por la quebrada homónima, transformándose en un alud que avanzó arrasando cuanto encontraba a su paso. Primero alcanzó la localidad de Ranrahirca y, posteriormente, cubrió la ciudad de Yungay, donde miles de familias fueron sorprendidas en cortos segundos. Esa tarde los niños se salvaron porque acudieron al Circo Europeo Berolina que abrió sus carpas en el Estadio Fernández de Yungay y cuya función había iniciado a las tres de la tarde.
Las estimaciones señalan que solo en Yungay perecieron más de 30 mil personas en sus propias viviendas. En Huaraz se calcularon los muertos en 10 mil personas. La estadística de la época registra en la sumatoria de pueblos afectados 150 mil heridos, 20 mil desaparecidos, medio millón de personas sin hogares, 70 mil fallecidos. Además, la tierra siguió temblando, calculándose 37 réplicas posteriores al gran terremoto.
TESTIGO DEL ALUVIÓN
Pasado el terremoto, el ingeniero Mateo Casaverde, testigo del desastre, explicó en su testimonio de vida lo que vendría después del evento tectónico:
“Eran aproximadamente las 15:24 horas. En la vecindad donde nos encontrábamos, el último lugar que nos ofrecía una relativa seguridad contra la avalancha, era el cementerio, […] Corrimos unos cien metros de carretera antes de ingresar al cementerio, que también había sufrido los efectos del terremoto. Ya en éste, atiné a voltear la vista a Yungay. En ese momento, se podía observar claramente una ola gigantesca de lodo gris claro, de unos sesenta metros de alto, que empezaba a romperse en cresta y con ligera inclinación e iba a golpear el costado izquierdo de la ciudad. Esta ola no tenía polvo. En nuestra carrera sobre las escalinatas logramos alcanzar la segunda terraza y encontramos la vía a la tercera terraza, más obstruida, y con un hombre, una mujer y tres niños tratando de alcanzarla. Nos desviamos a la derecha sobre la misma segunda terraza, cuando como un golpe seco de látigo, una porción de la avalancha alcanzó el cementerio en su parte frontal, prácticamente a nivel de la segunda terraza. El lodo pasó a unos cinco metros de nuestros pies. Se oscureció el cielo por la gran cantidad de polvo, posiblemente originado de las casas destruidas de Yungay. Volteamos la mirada: Yungay con sus veinte mil habitantes habían desaparecido”.
ICA Y LOS SISMOS DE MAYO
En el mes de mayo, Ica conserva una memoria sísmica al registrarse cuatro terremotos de gran importancia: el 12 de mayo de 1568, el 13 de mayo de 1647, el 12 de mayo de 1664 y el 30 de mayo de 1813. , sábado 30 de mayo de 2026, se recuerda de manera particular la “Ruina de San Fernando” de 1813, acontecimiento ocurrido hace exactamente 213 años. Por ello debemos mirar el pasado con respeto histórico, y seguir educándonos en cultura preventiva, planificación territorial y preparación constante frente a los riesgos sísmicos que siguen acompañando a Ica.

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