Cultura
CRÓNICAS DEL RECORD DE LOS ‘20’ QUE NUNCA EXISTIERON
ARGUEDAS: CRÓNICAS DEL RECORD DE LOS ‘20’ QUE NUNCA EXISTIERON
Por Genaro Chanco Mendoza
José María Arguedas Altamirano, destacado folklorista, literato y antropólogo andahuaylino, nació el 18 de enero de 1911 y fue hijo del abogado cusqueño Víctor Manuel Arguedas y doña Victoria Celestina Altamirano Navarro natural de Andahuaylas. Recibió el sagrado sacramento del bautismo el 25 de febrero de 1911 y se le colocó como nombre de pila, José María, en honor a su abuelo paterno (Toro, 2012).
En su época de adolescente tuvo una vida escolar de dos años en la ciudad de Ica, la cual posteriormente recordaría en su cuento titulado Orovilca, donde narraría aspectos de la campiña iqueña, sus lagunas, la zoología de la costa, las vivencias escolares y otros aspectos que lo marcaron para siempre.
1. ARGUEDAS EN 1965
En esa época contaba ya con 54 años de edad y estaba coordinando los últimos trámites de su divorcio con su esposa Celia Bustamante con la que tuvo 26 años de unión matrimonial. Arguedas se había casado con Celia Bustamante en junio de 1939. Celia y su hermana Alicia (las «hermanas Bustamante») fueron su soporte cultural y político durante décadas en Lima; ellas lo introdujeron en los círculos intelectuales más importantes.
La ciudad de Arequipa del 14 al 17 de junio de 1965 fue la sede del “I Encuentro de Narradores Peruanos” que fuera organizado por la Casa de la Cultura de Arequipa, donde participaría José María Arguedas entre otros destacados hombres de letras. Dentro del desarrollo del programa se recuerda la mención realizada por él, refiriéndose a su paso por la costa y llegando a ser estudiante en una de las instituciones de la ciudad de Ica. Para un mejor entendimiento transcribiremos el texto como fue disertado en la conferencia brindada en esa ciudad:
“Luego empecé a recorrer el Perú por todas partes, llegué a Arequipa en 1924 y fui honorable huésped de la Casa Rosada (Aplausos). De aquí fui al Cuzco, del Cuzco a Abancay, de Abancay a Chalhuanca, de Chalhuanca luego a Puquio, a Coracora, a Yauyos, a Pampas, a Huancayo, a una cantidad de pueblos y tuve la fortuna de hacer un viaje a caballo del Cuzco hasta lca: catorce días de jornada” (Casa de la Cultura del Perú, 1970).
Hasta este punto queda claro su recorrido por diversas ciudades altoandinas y su paso por la costa. Pero luego lanza una acusación que es el punto de quiebre del análisis que involucraría su vivencia de estudiante secundario:
“Ingresé a la Universidad, y nunca fui tratado como serrano en San Marcos. En donde sí me trataron como serrano y con mano dura fue en el Colegio «San Luis Gonzaga» de lca, pero yo también los traté con mano dura. El Secretario del Colegio, que se apellidaba Bolívar, me dijo cuando vio mi libreta con veintes: «¡estos serranitos!, siempre les ponen veintes en las libretas porque recitan un versito cualquiera: aquí lo voy a ver sacar veintes». Me vio y batí el record de los veintes en toda la historia de «San Luis Gonzaga», porque era una responsabilidad de serrano hacerlo y lo hice (Aplausos)” (Casa de la Cultura del Perú, 1970).
Luego hace una separación de la mala experiencia iqueña, para destacar que en la capital Lima, si había sido merecedor de un trato amable y bien recibido por los costeños de la capital:
“En Lima no he sido un defensor de los serranos, he sido un defensor de los costeños; porque los costeños y especialmente los escritores de mi generación me trataron, diré honradamente, con una cordialidad tan auténtica y hasta con cierto respeto” (Casa de la Cultura del Perú, 1970).
2. EL COLEGIO SAN LUIS GONZAGA EN 1925
De acuerdo con el informe del John Breedin, Director General de Enseñanza del Perú, emitido en 1925 se explican los cambios directivos escolares en la ciudad:
“Durante el año último se han producido diversos cambios en las direcciones de los colegios nacionales. El Dr. Erasmo Beraún, que desempeñaba la dirección del Colegio Nacional de Ciencias del Cuzco fue trasladado a la del Colegio Nacional de “San Luis Gonzaga” de Ica […]” (Dirección General de Enseñanza,1925).
3. ARGUEDAS EN ICA EL AÑO 1926
Para este año, José María y su hermano Arístides llegarían a la ciudad de Ica, para integrarse a la plana de estudiantes del colegio San Luis Gonzaga, ubicado al costado de la Iglesia La Merced, hoy segunda cuadra de la calle Bolívar. En ese momento la modalidad de estudio era bajo el régimen de internado.
La plana docente estaba conformada por los siguientes profesores: Alejandro Baiocchi, Sebastián Tellería, Francisco Pérez, Julio Cockburn, Fernando Toledo, Manuel Tueros, Miguel Wilson, José Talavera, María Arana, Roberto Montoya, Isidro Lombardo, Joaquín Luna Victoria, José Picasso, Numa Saettone (Cabel, 2007).
En la investigación realizada por el doctor Jesús Cabel Moscoso, el año 2007, logró indagar en el libro de actas de notas del Colegio Nacional San Luis Gonzaga del año escolar 1926 y 1927. En su pormenorizada búsqueda, logró consignar cuáles fueron los cursos y cuáles fueron las notas de promedio general que obtuvo el literato andahuaylino, las cuales compartiremos a continuación:
Sección 1.° B
CURSO: PROMEDIO GENERAL 1926
1. Francés: 13
2. Música: 13
3. Ejercicios físicos y militares: 14
4. Dibujo: 11
5. Caligrafía: 11
6. Botánica: 14
7. Aritmética: 12
8. Historia antigua: 17
9. Historia del Perú: 14
10. Geografía general: 14
11. Castellano: 17
PROMEDIO FINAL= 13,636
(Cabel, 2007).
En este primer año se destacan dos cursos con nota sobresaliente, como fueron historia antigua y el curso de castellano donde obtuvo 17 puntos. Sus notas más bajas con promedio de 11 fueron dibujo y caligrafía, además de aritmética con nota 12.
4. ARGUEDAS EN ICA EL AÑO 1927
Las vacaciones las pasó en San Juan, siendo la última ocasión donde tuvo que convivir bajo el seno familiar de su madrastra. Cuando retornaron a la ciudad de Ica, junto a Arístides, José María continuará sus estudios en el segundo año de secundaria, pero en condición de externado. Según los registros escolares las notas obtenidas en este nuevo año electivo fueron las siguientes:
Sección 2.° año
CURSO: PROMEDIO GENERAL 1926
1. Francés: 16
2. Música: 13
3. Ejercicios físicos: 13
4. Dibujo: 11
5. Caligrafía: 13
6. Historia media y moderna: 19
7. Aritmética: 12
8. Álgebra: 14
9. Historia del Perú: 19
10. Geografía general: 15
11. Castellano: 19
12. Zoología: 19
13. Religión: 14
PROMEDIO FINAL= 15,153
(Cabel, 2007).
En el segundo año se observa que las notas más sobresalientes fueron historia media y moderna, historia del Perú, castellano y zoología, en las cuales obtuvo un sobresaliente 19. Las notas más bajas fueron dibujo donde obtuvo promedio 11 y aritmética donde logró promediar con 12 de nota.
Su afirmación de haber “[batido] el record de los veintes en toda la historia de «San Luis Gonzaga», porque era una responsabilidad de serrano hacerlo y lo hice”, era una falacia que se disuelve al comparar con los registros oficiales del plantel.
ARGUEDAS: CRÓNICAS DEL RECORD DE LOS ‘20’ QUE NUNCA EXISTIERON – SEGUNDA PARTE
Por Genaro Chanco Mendoza
Desde una mirada pedagógica y observando sus calificaciones con objetividad, José María Arguedas no fue precisamente un alumno brillante en todas las materias; más bien tuvo un rendimiento promedio, aunque con un talento claramente sobresaliente para los cursos vinculados a la historia, el lenguaje y las humanidades, pero con desempeño discreto en áreas como matemáticas, dibujo o caligrafía.
5. ANÁLISIS DE SUS NOTAS EN ICA
El análisis global de su rendimiento escolar muestra que José María Arguedas pasó de un promedio anual de 13,636 en 1926 a 15,153 en 1927, lo que representa un incremento académico del 11,12 %. Este avance evidencia una mejora real en su desempeño general, aunque sin convertirlo necesariamente en un estudiante sobresaliente en todas los cursos.
Lo verdaderamente revelador no está solo en el promedio global, sino en la consistencia con la que destacó en asignaturas como Historia antigua, Historia del Perú, Historia media y moderna y Castellano donde el patrón académico deja avizorar a un joven con una inclinación temprana hacia el pensamiento humanístico, la narrativa, y el mundo de las letras, rasgos que más adelante terminarían definiendo al antropólogo e intelectual que llegaría a ser.
a) NOTAS DESTACADAS
Al revisar comparativamente las calificaciones de José María Arguedas entre 1926 y 1927, se observa que su mayor progreso académico se dio en Historia del Perú, donde pasó de 14 a 19 puntos, lo que representa un incremento notable del 35,71 %, siendo esta su mejora más significativa. En Castellano, una de sus áreas fuertes, pasó de 17 a 19, incrementando su rendimiento en 11,76 %, mientras que en Geografía general su ascenso fue más discreto, de 14 a 15, con una mejora del 7,14 %. También mostró un avance importante en Francés, elevando su nota de 13 a 16, equivalente a un aumento del 23,08 %. En Caligrafía, aunque partía de una nota baja, logró mejorar de 11 a 13 puntos, reflejando un crecimiento del 18,18 %.
b) NOTAS SIN CAMBIOS
Por otro lado, hubo cursos en los que su desempeño prácticamente se mantuvo idéntico entre un año y el otro. En Música, conservó exactamente la misma nota de 13 puntos, por lo que su variación fue de 0 %. Lo mismo ocurrió en Dibujo, donde permaneció con 11 puntos, y en Aritmética, donde sostuvo 12 puntos, evidenciando estabilidad, aunque sin progreso académico visible en esas áreas.
c) NOTAS QUE BAJARON
En contraste, el único curso donde se observó un retroceso fue Ejercicios físicos, donde descendió de 14 a 13 puntos, lo que equivale a una disminución del 7,14 %. En conjunto, el comportamiento de sus notas muestra que Arguedas fortaleció especialmente sus competencias vinculadas al lenguaje, la historia y la formación humanística, mientras que en asignaturas más técnicas o prácticas su rendimiento permaneció estable o mostró ligeras limitaciones.
d) NOTAS DE NUEVOS CURSOS
En el caso de Álgebra, Zoología, Religión e Historia media y moderna, no resulta metodológicamente correcto hacer una comparación porcentual con el año anterior, simplemente porque esas asignaturas no formaban parte del registro académico de 1926. En términos sencillos, no se puede medir cuánto subió o bajó una nota cuando no existe un valor previo con el cual contrastarla.
Lo que sí puede afirmarse es que, dentro de estas nuevas materias incorporadas en 1927, Arguedas mostró un desempeño bastante sólido, destacando especialmente en Zoología e Historia media y moderna, donde alcanzó 19 puntos, lo que refuerza la idea de que tenía una marcada afinidad por áreas vinculadas al conocimiento analítico, descriptivo e histórico, mientras que en Álgebra y Religión obtuvo 14 puntos, un rendimiento aceptable, aunque sin el brillo observado en sus asignaturas más fuertes.
6. ARGUEDAS EN HUANCAYO EL AÑO 1928
Según la reconstrucción histórica desarrollada por Carmen María Pinilla en su obra “Arguedas en el valle del Mantaro” (2004), el año 1928 representó para José María Arguedas una etapa de inserción formativa dentro de un espacio educativo exigente y socialmente competitivo: el Colegio Nacional Santa Isabel de Huancayo. Es probable que el adolescente Arguedas haya convencido a su padre de que lo matriculara en una ciudad de la sierra, para no sentirse discriminado como en Ica.
Lejos de tratarse de una experiencia escolar ordinaria, su paso por esta institución se desenvolvió en un contexto marcado por rigidez académica, transformaciones organizativas y las dificultades propias de un adolescente provinciano desplazado de su entorno familiar inmediato.
Pinilla describe que el Colegio Santa Isabel poseía una dinámica particular dentro del sistema educativo de la época. Su planta docente no estaba integrada exclusivamente por pedagogos de carrera; por el contrario, era frecuente que abogados, ingenieros, farmacéuticos e incluso egresados recientes de secundaria asumieran funciones de enseñanza, atraídos por la relativa estabilidad económica que ofrecía la docencia. Este detalle no es menor, porque revela que Arguedas se formó en un ambiente donde la educación coexistía con tensiones profesionales, aspiraciones laborales e incluso disputas por ocupar plazas docentes, configurando un escenario institucional áspero y altamente competitivo.
El horario de clases era de lunes a viernes desde las 8:30 de la mañana hasta las 4:30 de la tarde, con una interrupción 11:30 a.m. para almorzar. Este cambio implicó una rutina más demandante para los estudiantes, especialmente para quienes, como Arguedas, no residían con su familia.
Otro aspecto significativo fue su condición de estudiante foráneo. En aquellos años no existían internados dentro del colegio ni era habitual que los adolescentes se hospedaran en hoteles; por ello, los alumnos provenientes de otras localidades solían alojarse en casas de pensión o bajo tutela de conocidos. La investigación sugiere que Arguedas probablemente residió en la casa de su tutor, el doctor Federico Gálvez Durand, dato sustentado en la ficha de matrícula donde figura esa dirección como domicilio del estudiante. Sus notas de fin de año fueron:
Sección 3.° año
CURSO: PROMEDIO GENERAL 1928
Castellano: 12
Historia del Perú: 14
Historia Contemporánea: 14
Música y Canto: No se presentó a examen
Ejercicios físicos y militares: 16
Anatomía y Fisiología: 13
Geografía del Perú: 13
Geometría: 11
Higiene: 15
Álgebra: 11
Religión y Educación Moral: 14
Francés: 11
(Pinilla, 2004).
En una ciudad altoandina como Huancayo, donde no se sentía discriminado tampoco batió “el record de los veintes”. En el curso de Música y Canto no se consignó promedio general, debido a inasistencia al examen oral, manteniéndose el registro tal como figura en el cuadro original.
Existe una página negra, en la vida escolar de Arguedas en Huancayo. Según la reconstrucción documental realizada por Carmen Pinilla, existió un conflicto entre José María Arguedas y el profesor de Castellano, Abogado Uldarico Parra en 1928 lo cual constituyó uno de los episodios más tensos en el Colegio Santa Isabel de Huancayo. Lo paradójico del caso es que el problema surgió precisamente en una asignatura en la que Arguedas había mostrado previamente buen desempeño durante su formación en el Colegio San Luis Gonzaga de Ica.
ARGUEDAS: CRÓNICAS DEL RECORD DE LOS ‘20’ QUE NUNCA EXISTIERON – TERCERA PARTE
Por Genaro Chanco Mendoza
Hemos señalado con detenimiento las notas de José María Arguedas en sus respectivos planteles, Colegio San Luis Gonzaga de Ica en las actas de 1926 y 1927 cuando cursaba el primer y segundo año de secundaria; posteriormente, se presentaron las notas del Colegio Santa Isabel de Huancayo de 1928 mientras estudió el tercer año de secundaria y el lector se sorprenderá de no haber encontrado ni un solo veinte de puntaje en sus promedios finales.
Nos toca analizar el comparativo entre Ica y Huancayo, además de apreciar que sus docentes huancaínos, supieron registrar acciones de conducta inapropiadas para un alumno en formación y que luego, durante su etapa adulta profesional, sería un referente educativo nacional.
7. ANÁLISIS DE SUS NOTAS EN HUANCAYO – 1928
De acuerdo con el desempeño escolar, las calificaciones de José María Arguedas entre 1926 y 1928, dejan relucir los movimientos internos de su propio estado emocional adolescente.
a) FRANCÉS
En este curso el rendimiento mostró inicialmente una mejora apreciable: en Ica pasó de 13 puntos en 1926 a 16 de promedio final en 1927, lo que representó un incremento de 23,08 %. Dicho avance sugería disciplina y capacidad de adaptación a una materia de exigencia lingüística; sin embargo, en Huancayo el año 1928 evidenció un retroceso marcado, descendiendo hasta obtener 11 de nota, equivalente a una caída del 31,25 % respecto del año anterior. Si se observa el periodo completo, el balance final fue negativo, con una disminución acumulada de 15,38 %.
b) CASTELLANO
Esta asignatura particularmente significativa tratándose del futuro gran narrador peruano, el panorama resulta aún más llamativo. En San Luis Gonzaga en 1926 obtuvo 17 puntos de nota, cifra ya bastante alta dentro del sistema vigesimal de la época; un año después ascendió a 19 en su promedio, con una mejora del 11.76 %, consolidándose como uno de sus campos más sólidos. No obstante, en la ciudad andina de Huancayo el año 1928 se produjo un descenso abrupto hasta 12 puntos de promedio final, es decir, una caída de 36.84 %, la más severa entre las materias comparables. Considerando el tramo completo de los tres años, el retroceso acumulado fue de 29.41 %, un dato sorprendente si se piensa en el escritor que llegaría a ser décadas más tarde.
c) HISTORIA DEL PERÚ
Esta materia revela un comportamiento distinto. En Ica el año 1926 registró 14 puntos, pero en 1927 alcanzó 19 de promedio final, experimentando el incremento más notable de todas las materias repetidas: 35,71 %. En Huancayo el año 1928 descendió nuevamente a 14 puntos, lo que implicó una reducción de 26,32 % respecto al año previo.
d) OTROS CURSOS
En Higiene, obtuvo 15 puntos, una de las mejores notas de ese año dentro de las materias nuevas. En ese contexto aparece Historia Contemporánea, donde obtuvo 14 puntos donde revela un rendimiento aceptable. En Anatomía y Fisiología, alcanzó 13 puntos, un resultado moderado que indica cumplimiento académico sin destacar particularmente.
En Religión y Educación Moral, alcanzó 14 puntos, manteniendo una línea estable respecto a su rendimiento previo. Más llamativo resulta Geografía del Perú, donde obtuvo 13 puntos. Dado su profundo vínculo posterior con el territorio andino, las comunidades rurales y la diversidad cultural peruana, cabría esperar una calificación más alta.
En Geometría, su nota descendió a 11 puntos, ubicándose entre sus desempeños más bajos. En Álgebra, registró nuevamente 11 puntos, confirmando la dificultad en el área matemática superior.
Visto en conjunto, el tercer año de Arguedas revela que fue un periodo en el que coincidieron una caída en materias donde antes brillaba y la aparición de cursos nuevos con mayores exigencias conceptuales.
8. REGISTRO DE SU CONDUCTA EN HUANCAYO – 1928
La investigadora Carmen María Pinilla en su obra “Arguedas en el valle del Mantaro” (2004) logró rescatar documentos que sustentan el siguiente suceso. Tras el retiro del profesor Ramiro Prialé, quien dictaba Castellano a inicios de 1928 y era un intelectual joven bastante apreciado en el ambiente cultural huancaíno, el curso fue asumido de forma oficial por Uldarico Parra, abogado de 35 años, designado formalmente el 17 de abril de 1928, quien quedó a cargo definitivo del curso de Castellano hacia fines de ese mes.
Surge un incidente a fines del mes de mayo con el alumno Arguedas, a raíz de una prueba de Castellano. El ejercicio exigía analizar concordancias dentro de una oración sobre el ejército peruano, explicar la importancia de la sintaxis y resolver reglas sobre verbos impersonales y el uso del dativo “quien”.
Al revisar la tarea asignada, el profesor Parra identificó presentó múltiples errores ortográficos, fallas de concordancia verbal y confusión en el análisis gramatical. Arguedas consideró injustas varias correcciones y, en vez de aceptar la observación académica, respondió con indignación, cuestionando la capacidad profesional del nuevo docente.
Según los documentos del colegio, elevó el tono, increpó al profesor de manera irrespetuosa y generó un altercado en plena aula, al punto de intervenir inspectores disciplinarios. Esa conducta llevó a Parra a solicitar incluso su expulsión definitiva a través del siguiente documento:
Huancayo, 1° de junio de 1928
Señor Director del Colegio Nacional de «Santa Isabel»
Pte.
El dia [sic] de ayer á las horas 10 a.m. en la clase de Castellano 3.° año, en cumplimiento de mi deber como profesor del curso, entregué a los alumnos, los ejercicios escritos correspondientes al mes de mayo, revisados y calificados, comentando los mejores temas y explicando la materia para su mejor comprensión. El alumno José M. Arguedas que presentó uno de los peores temas, cuyo original acompaño, lejos de convencerse de sus errores y de su ignorancia, se insolentó, me profirió palabras impropias y originó un escándalo en plena clase en presencia de los sesenta alumnos y más todavía en presencia de los inspectores señores Carpio y Castro, a quienes tampoco supo respetar.
Como se comprende el hecho referido, implica una grave falta a la disciplina que debe imperar en un plantel y una lección inmoral para el alumno: siendo necesario imponer una sanción eficaz para evitar casos semejantes. No es la primera vez que el alumno aludido se comporta irrespetuoso con los profesores, pues, es reincidente.
Por estas razones, pido que el alumno Arguedas sea separado definitivamente del Colegio, de acuerdo con el Reglamento.
Dios guarde a Ud.
Uldarico Elias Parra
(Pinilla, 2004)
___________________
A juzgar por estos documentos, el joven Arguedas distaba mucho de encarnar la imagen del estudiante dócil y ejemplar. Su paso por las aulas huancaínas reveló a un adolescente vehemente, impulsivo, que no tenía reparos en enfrentarse a la autoridad, contestatario y difícil de encauzar.
ARGUEDAS: CRÓNICAS DEL RECORD DE LOS ‘20’ QUE NUNCA EXISTIERON – CUARTA PARTE
Por Genaro Chanco Mendoza
En José María Arguedas comenzaba a incubarse un temperamento que más tarde marcaría su vida literaria con sensibilidad áspera frente a la humillación y una incapacidad para aceptar sumisiones que violentaran su sentido íntimo de dignidad. Lo que para el profesor Uldarico Elías Parra constituyó un acto intolerable de insolencia, acaso para el muchacho no fue sino una reacción destemplada ante una exposición pública que sintió degradante, sobre todo en una etapa de la vida donde el orgullo suele ser más frágil y feroz que la razón misma.
9. MEDIDAS DISCIPLINARIAS ADOPTADAS POR EL COLEGIO – 1928
El director del colegio, Juan Franco decidió tomar con calma el pedido de expulsión, no sin antes averiguar con mayor detalle los sucesos acaecidos dentro del salón de clase. Solicitó la información de los testigos presenciales que se detallan a continuación:
Huancayo, Junio II de 1928
Señor Director del Colegio Nacional de «Sta. Isabel»
S.D.
Los suscritos inspectores del personal disciplinario del Plantel de su Dirección, dando cumplimiento al informe que Ud. se sirve pedirnos, en la forma como se suscitó la insubordinación del alumno del tercer año de Media José María Arguedas con el Profesor de Castellano Sr. Dr. Uldarico Parra, y en honor a la verdad decimos:
Que: estando nosotros cerca del salón indicado á h. 10 1/4 de la mañana del día jueves 31 de mayo, sentimos ciertas voces violentas, que era [sic] producida por el alumno indicado, quien increpaba en forma descortés e indecente a dicho Profesor, por el simple hecho de que el Sr. Profesor hacía algunas observaciones respecto a su tema, en vista de éstas circunstancias nos vimos en la necesidad de ordenarle que saliese del salón.
Exponemos á Ud. para los fines consiguientes.
Dios guarde a Ud.
Abel Castro M. M. del Carpio
(Pineda, 2004)
________________________________
El severo pedido de separación definitiva formulado por el profesor Uldarico Parra, pese a la contundencia de los informes disciplinarios, finalmente no llegó a concretarse. Todo indica que en esa decisión influyeron diversos factores, entre ellos antecedentes académicos y referencias previas solicitadas por la dirección del plantel al Colegio San Luis Gonzaga de Ica. Es razonable pensar que una valoración favorable de su desempeño, sumada a la comprensión de las autoridades educativas o incluso a la intervención de su tutor, contribuyeron a evitar una sanción extrema.
Lejos de quedar doblegado por aquel episodio, el joven Arguedas mostró una notable entereza, elevándose su creciente vocación intelectual. En ese mismo periodo comenzaba a abrirse paso en el ámbito cultural, publicando su primer texto periodístico y participando activamente en iniciativas estudiantiles de carácter literario
10. NACE LA VENA LITERARIA DE ARGUEDAS
En 1928, junto a sus compañeros del tercer año de secundaria, impulsó la creación de la Federación Estudiantil del colegio, una organización nacida del deseo de articular inquietudes comunes y construir un espacio autónomo desde donde expresar ideas, sueños por cumplir, cuestionamientos a las autoridades del plantel y aspiraciones generacionales. Fruto de ese impulso apareció “Antorcha”, revista concebida como una tribuna independiente que, incluso desde su nombre, buscaba distanciarse de las tradicionales publicaciones escolares, simbolizando una voluntad de renovación y pensamiento libre (Pineda, 2004).
En ese proceso, Arguedas encontró afinidad con compañeros que compartían similares inquietudes intelectuales donde destacaron Temístocles Bejarano, Leoncio Rojas Izarra y Jorge Prialé Arancibia con quienes cultivaba espacios de lectura y discusión alejados de las rutinas escolares convencionales, aproximándose a publicaciones de pensamiento crítico. Allí comenzó a consolidarse el Arguedas lector y creador, como un adolescente inclinado a la confrontación, buscando encontrar en la palabra escrita un territorio natural para la reflexión. Se recuerda su artículo publicado en el primer número de dicha revista, donde Arguedas se inspira en el día de la madre:
“El festejo del día de la madre es una de las formas más nobles con que se revela el progreso civil de la sociedad; festejar la madre es festejar el origen de todo, decir madre, es decir principio no solo del hombre sino también de todo lo que existe”.
“Madre se dice a algo que crea otro algo”
(Pineda, 2004).
11. ARGUEDAS Y SU SILENCIO CÓMPLICE SOBRE DISCRIMINACIÓN EN HUANCAYO 1928
La investigación de Carmen María Pinilla (2004) desmonta parcialmente la imagen idealizada de Huancayo como un espacio plenamente armónico e igualitario para José María Arguedas y sus compañeros de plantel. Si bien el ambiente huancaíno estimuló sus inquietudes intelectuales y literarias, la propia autora rescata evidencias de discriminación al interior del Colegio Santa Isabel, protagonizadas nada menos que por su director, Nemesio Rodríguez.
Pinilla documenta que este funcionario no solo descalificaba académicamente a estudiantes de origen indígena o hijos de campesinos quechua-hablantes, sino que los exponía al escarnio público desde una mirada abiertamente prejuiciosa, atribuyéndoles supuestas limitaciones inherentes. El pasaje es contundente: el director ridiculizaba sus errores lingüísticos, adjudicándolos incluso a «inferioridad mental», «deficiencia mental» o «anormalidades genéticas», las cuales fueron consignadas en la Memoria del Colegio Santa Isabel de Huancayo de1928.
Esta evidencia resulta particularmente reveladora porque demuestra que el racismo en Huancayo no se expresaba siempre de manera frontal o brutal, sino revestido de autoridad pedagógica, legitimado desde el discurso escolar y naturalizado bajo aparentes criterios de rendimiento académico.
Sin embargo, llama la atención que José María Arguedas, tan agudo observador de las jerarquías raciales y de las fracturas sociales del Perú profundo, no dejara una crítica explícita y frontal contra estas formas de discriminación encubierta vividas en el entorno huancaíno. Resulta paradójico que quien denunciaría con tanta lucidez las humillaciones sufridas por el secretario Bolívar del Colegio San Luis Gonzaga en Ica, quien lo maltrató verbalmente por sus orígenes andinos, pareciera guardar silencio frente a manifestaciones similares ocurridas en una ciudad de la sierra.
Quizá porque Huancayo representó para él un territorio de descubrimiento intelectual, amistades entrañables y afirmación personal, optó de manera consciente o inconscientemente, por no confrontar con igual severidad esas contradicciones. Esa omisión revela una verdad profundamente humana: incluso los que sufrieron injusticia pueden mostrar zonas de silencio cómplice cuando el afecto, o la gratitud se entremezclan con los hechos.
Algunos lo llaman, sin demasiados rodeos, el doble discurso de los personajes. Y en el caso de Arguedas, la observación no deja de ser incómoda pero pertinente: mientras en diversos pasajes de su memoria vital la costa y particularmente Ica, aparece asociada a experiencias de humillación, dureza social y fracturas afectivas, en Huancayo, donde también existían expresiones concretas de discriminación, aunque más sofisticadas y encubiertas, su mirada parece tornarse más indulgente o casi ciega.
No se trata de desmerecer la dimensión intelectual ni humana del escritor, sino de reconocer que incluso las figuras más lúcidas no escapan a sus propias contradicciones.
…Continuará
ARGUEDAS A LA EDAD DE 17 AÑOS