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MUERTE HERÓICA DEL CAPITÁN FAP RENÁN ELÍAS OLIVERA.

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Por Mg. Genaro Chanco Mendoza.

Un día como hoy, hace ya 84 años, en un trágico lunes 7 de julio de 1941, el valiente hijo de Ica, Renán Elías Olivera, se elevó hacia la eternidad, inmolándose con heroísmo en plena misión durante el conflicto con Ecuador. Tenía apenas 26 años, pero su entrega absoluta por la patria lo convirtió en leyenda, dejando grabado para siempre su nombre en el corazón de su tierra natal.

SU NACIMIENTO Y PRIMEROS AÑOS

Nació Renán Elías Olivera en la cálida tierra de Ica, un martes 2 de febrero de 1915, alma noble que más tarde se convertiría en orgullo eterno de su pueblo. Sus padres fueron don Oscar Elías Toledo y doña Leonor Olivera de Elías. Forjó sus primeros sueños entre las aulas del histórico Colegio Nacional “San Luis Gonzaga”, donde cultivó no solo saberes, sino también valores. Brilló con ímpetu juvenil en los campos deportivos vistiendo con pasión las camisetas del “Sport San Martín” y del legendario “Sport Aurora”, dejando huella en cada jugada.

Manasés Fernández Lancho en su obra “Sanluisiánicas” cuenta las vivencias del adolescente Renán, cuyo domicilio quedaba en la primera cuadra de avenida Grau. Describiendo las anécdotas narra que existía un grupo de alumnos sanluisanos donde todos se denominaban “perros” y se reunían en un local conocido como “Perrolandia”. Renán era conocido muy cariñosamente como “Perro Lancha” por sus voluminosos pies.

Más tarde, su vocación lo llevó a surcar los cielos al ingresar a la Escuela de “Las Palmas”, donde, con admirable destreza, se consagró como piloto de caza y experto en acrobacias, elevando con su vuelo el nombre de Ica hacia lo más alto del firmamento patrio.

UNA CAMPAÑA AÉREA DE INCANSABLE INTENSIDAD

El 5 de julio de 1941, tropas ecuatorianas atacaron puestos fronterizos peruanos en el río Zarumilla, en el departamento de Tumbes. Este ataque es considerado el detonante del conflicto. Perú respondió en legítima defensa. Desde los primeros días del conflicto, la aviación peruana desplegó una actividad constante y decidida. Cada misión asignada, reconocimiento y bombardeo, fue ejecutada con precisión y coraje por nuestros pilotos, reafirmando el compromiso del Perú con la defensa de su soberanía. Gracias a los continuos vuelos sobre las zonas en disputa y a las múltiples salidas tácticas, se logró anular por completo la capacidad operativa de la aviación enemiga del Ecuador. Así, se conquistó la tan ansiada superioridad aérea, elemento clave para el éxito de las operaciones terrestres.

En medio del fragor del combate, se alzaron figuras imborrables como el Teniente FAP Renán Elías Olivera, su compañero de promoción Abelardo Quiñónez, quien muriera el 23 de julio de 1941 durante una misión en la que se inmoló al estrellar su avión contra una batería antiaérea ecuatoriana en Quebrada Seca, territorio fronterizo con Perú. Ambos personajes con actos de valentía sobrehumana, ofrecieron su vida en el cumplimiento del deber, sellando con sangre su fidelidad a la patria. Sin embargo el iqueño Renán Elías está ausente en los libros de historia del Perú y hasta en su propia tierra Ica se han olvidado de su participación en dicho conflicto armado.

MISIÓN CUMPLIDA EN CHARCAS Y AGUAS VERDES

El 7 de julio de 1941, los aviadores peruanos divisaron un convoy de tropas enemigas que abandonaba Charcas. Sin vacilar, descargaron una lluvia de metralla y bombas que lo destruyó por completo. Luego, en Aguas Verdes, las fuerzas ecuatorianas fueron duramente golpeadas desde el aire, obligándolas a retroceder hacia posiciones menos amenazantes. La escuadrilla peruana había cumplido con creces su cometido y regresaba a su base. Sin embargo, aquella jornada gloriosa quedaría marcada por la tragedia. Una bomba de 50 libras permanecía trabada en el porta-bombas bajo el ala del avión XX-41-2, pilotado por el Teniente Renán Elías. Al ser alertado del peligro, Elías consciente del riesgo que implicaba regresar con ese artefacto se apartó de la formación y puso rumbo al océano.

En su intento por liberar la bomba en alta mar, esta estalló en el aire. El avión se desintegró en pleno vuelo y cayó frente a las costas de Puerto Pizarro, junto con los restos del joven piloto que, momentos antes, había sellado con honor su misión: defender al Perú con su vida. Nunca se hallaron los restos humanos del valiente iqueño. Días posteriores los pescadores de la zona encontraron parte de la hélice de su avión, siendo esa la razón que su escultura lo representa a Elías de pie y en lo bajo la hélice como recuento de ese momento nostálgico de entrega y valor patriótico. A través del Decreto Supremo Nº 9 de fecha 8 de julio de 1941, se le otorgó ascenso póstumo a la clase de Capitán de Aeronáutica al Teniente de Aeronáutica Renán Elías Olivera.

EL MONUMENTO EN SU HONOR

En el óvalo del Estadio Picasso Peratta se erige un monumento conmemorativo cuya realización fue impulsada por el entonces alcalde de Ica y presidente del Comité Pro Monumento, Dr. Augusto Hernández Mendoza. Esta obra fue oficialmente inaugurada en diciembre de 1979, durante la gestión del General FAP Luis Arias Graziani como Ministro de Aeronáutica. Se trata de un homenaje al único iqueño que ha sido declarado Héroe Nacional y reconocido formalmente por el Estado peruano por su entrega y valor patriótico.

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