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YUNGAY 1970–2026: 56 AÑOS DE LA TRAGEDIA QUE ESTREMECIÓ AL PERÚ

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Por Genaro Chanco Mendoza

Hoy, domingo 31 de mayo de 2026, conmemoramos 56 años del terremoto y aluvión que devastaron Yungay en 1970, una de las mayores tragedias de la historia peruana, cuyo recuerdo permanece vigente y nos exhorta a fortalecer la gestión prospectiva del riesgo con una exigente preparación de los ciudadanos y sus hijos.
ANTECEDENTES
Enrique Silgado en su obra sobre los sismos en el Perú, explica que el temblor más antiguo registrado que afectó a la Región Ancash fue el acontecido el 09 de julio de 1586 a las 7 de la noche en tiempos virreinales, donde los mayores estragos se percibieron en Lima. El terremoto del 06 de enero de 1725, aproximadamente a las 11: 25 p.m. afectó el Callejón de Huaylas, con desprendimiento de parte del Nevado Huandoy afectando a un pueblo cercano a Yungay, donde los cronistas de la época calcularon la muerte de 1500 pobladores.
El 13 de diciembre de 1941, en la época del presidente Manuel Prado Ugarteche aconteció el desprendimiento del nevado Palcacocha, produciendo un rebalse en la laguna más abajo, que produjo una avalancha que arrasó con ocho poblados, atravesando la ciudad de Huaraz. Se calcula que hubieron 7 000 desaparecido y más de 500 heridos.
El 17 de enero de 1945, aproximadamente a las 7:00 a.m. se desprende el hielo del nevado Huantsán que se desplazó hacia la laguna Ayhuinyaraju con rebalse hacia la laguna Carhuacocha, descargando un enorme aluvión hacia el pueblo de Chavín de Huantar y el complejo arqueológico que se vio severamente afectado.
En épocas más recientes, La tarde del 10 de enero de 1962, aproximadamente a las 18:05 horas, una gigantesca avalancha desprendida del glaciar 511 del nevado Huascarán descendió con violencia destruyendo por completo la localidad de Ranrahirca. También desaparecieron bajo los escombros y el material de arrastre los pueblos de Shacsha, Armapampa, Huarascucho, Yanama Chico, y Uchucoto.
LA TRAGEDIA DEL 31 DE MAYO DE 1970
La tarde del domingo 31 de mayo de 1970 quedó grabada de manera indeleble en la historia del Perú. A las 15:23 horas, un terremoto de gran magnitud sacudió violentamente la región norte del país durante cerca de un minuto, teniendo su epicentro frente al litoral de Chimbote y alcanzando una intensidad de 7,9 grados en la escala de Richter.
La sacudida desencadenó el desprendimiento de una gigantesca masa de hielo y roca del sector norte del nevado Huascarán, la cual se precipitó sobre la laguna Llanganuco. El desborde resultante descendió con fuerza devastadora por la quebrada homónima, transformándose en un alud que avanzó arrasando cuanto encontraba a su paso. Primero alcanzó la localidad de Ranrahirca y, posteriormente, cubrió la ciudad de Yungay, donde miles de familias fueron sorprendidas en cortos segundos. Esa tarde los niños se salvaron porque acudieron al Circo Europeo Berolina que abrió sus carpas en el Estadio Fernández de Yungay y cuya función había iniciado a las tres de la tarde.
Las estimaciones señalan que solo en Yungay perecieron más de 30 mil personas en sus propias viviendas. En Huaraz se calcularon los muertos en 10 mil personas. La estadística de la época registra en la sumatoria de pueblos afectados 150 mil heridos, 20 mil desaparecidos, medio millón de personas sin hogares, 70 mil fallecidos. Además, la tierra siguió temblando, calculándose 37 réplicas posteriores al gran terremoto.
TESTIGO DEL ALUVIÓN
Pasado el terremoto, el ingeniero Mateo Casaverde, testigo del desastre, explicó en su testimonio de vida lo que vendría después del evento tectónico:
“Eran aproximadamente las 15:24 horas. En la vecindad donde nos encontrábamos, el último lugar que nos ofrecía una relativa seguridad contra la avalancha, era el cementerio, […] Corrimos unos cien metros de carretera antes de ingresar al cementerio, que también había sufrido los efectos del terremoto. Ya en éste, atiné a voltear la vista a Yungay. En ese momento, se podía observar claramente una ola gigantesca de lodo gris claro, de unos sesenta metros de alto, que empezaba a romperse en cresta y con ligera inclinación e iba a golpear el costado izquierdo de la ciudad. Esta ola no tenía polvo. En nuestra carrera sobre las escalinatas logramos alcanzar la segunda terraza y encontramos la vía a la tercera terraza, más obstruida, y con un hombre, una mujer y tres niños tratando de alcanzarla. Nos desviamos a la derecha sobre la misma segunda terraza, cuando como un golpe seco de látigo, una porción de la avalancha alcanzó el cementerio en su parte frontal, prácticamente a nivel de la segunda terraza. El lodo pasó a unos cinco metros de nuestros pies. Se oscureció el cielo por la gran cantidad de polvo, posiblemente originado de las casas destruidas de Yungay. Volteamos la mirada: Yungay con sus veinte mil habitantes habían desaparecido”.
ICA Y LOS SISMOS DE MAYO
En el mes de mayo, Ica conserva una memoria sísmica al registrarse cuatro terremotos de gran importancia: el 12 de mayo de 1568, el 13 de mayo de 1647, el 12 de mayo de 1664 y el 30 de mayo de 1813. , sábado 30 de mayo de 2026, se recuerda de manera particular la “Ruina de San Fernando” de 1813, acontecimiento ocurrido hace exactamente 213 años. Por ello debemos mirar el pasado con respeto histórico, y seguir educándonos en cultura preventiva, planificación territorial y preparación constante frente a los riesgos sísmicos que siguen acompañando a Ica.

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