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Cultura

CHUMBILLAYA, MUJER NOBLE DEL DISTRITO DE SUBTANJALLA

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Por Genaro Chanco Mendoza – Investigador histórico

En la memoria histórica del sur peruano, es común que la figura de Chumbillaya sea confundida con la célebre doncella iqueña que narra Ricardo Palma en su tradición “La Achirana del Inca”. Según ese relato fantástico, una hermosa joven del pueblo de Tate cautivó al Inca Pachacútec, quien para complacer sus deseos mandó construir un cauce hacia su comarca. Sin embargo, esta asociación es un error cronológico y documental.

Chumbillaya vivió casi un siglo después y su vida se desenvolvió en la etapa final del Tahuantinsuyo, durante el reinado de Guáscar Inca, siendo contemporánea de las tensiones políticas y fratricidas con Atahualpa. Es el sacerdote y cronista Miguel Cabello Balboa, en su “Miscelánea Antártica”, redactada entre 1576 y 1586, quien ofrece la fuente más antigua y precisa de su historia. Por tanto:

1) No vivió en tiempos de Pachacútec.

2) No tuvo relación con el origen mítico de la Achirana.

3) Su figura corresponde a un episodio real de la nobleza indígena en Ica.

4) Su tragedia amorosa contribuyó al clima de inestabilidad previo a la llegada española.

5) Sus orígenes hoy guardan relación con el distrito de Subtanjalla.

ORIGEN Y LINAJE NOBLE

Chumbillaya, llamada luego Curi Coillur (“Estrella de oro”) por el Inca en el Cusco, nació en el valle de Ica, hija del principal curaca indígena Xullcachangalla y de su esposa Illayocchea, mujer descendiente de los antiguos señores del Cusco. Desde pequeña destacó por su hermosura extraordinaria, al punto de que quienes la contemplaban quedaban deslumbrados por su belleza y gracia. Su crianza estuvo marcada por la nobleza, la prudencia y la discreción; cualidades que la convertirían en una de las figuras femeninas más notables de su tiempo.

PRESENTACIÓN ANTE EL INCA GUÁSCAR

Cuando el mensajero Inga-Topa viajó al Cusco para felicitar a Guáscar-Inga por su coronación, ofreció como presente a Chumbillaya. Su llegada causó inmediata admiración: los ojos del Inca y de toda la corte se posaron en ella como si fuera una señal divina. Guáscar, de naturaleza antes fría y desdeñosa con las mujeres, quedó súbitamente cautivado por la joven, prisionero de un amor ferviente y sin razón. A partir de entonces, la vida de Chumbillaya cambió para siempre.

Guáscar la elevó sobre todas las mujeres de su séquito y las antiguas concubinas del Inca quedaron relegadas, y las noches que antes se repartían en afectos y descansos reales, quedaron reservadas solo para Chumbillaya. Esto despertó envidias, resentimientos y odios ocultos en la servidumbre de palacio.

LA CONSPIRACIÓN Y LA MUERTE CRUEL

Movidos por celos y ambición, enemigos en la corte conspiraron en secreto, porque en un acto inhumano no iban a permitir que una joven extranjera del valle de Ica gobierne los afectos del Inca. Una mañana, sin aviso ni enfermedad previa, Chumbillaya fue hallada muerta, envenenada en su propio aposento. El dolor del Inca fue tan profundo, que mandó embalsamar su cuerpo para entregarlo en honor y lágrimas a sus padres. Fue trasladada al valle de Ica, donde sus descendientes continuaron siendo protegidos por la memoria real.

LA HIJA HEREDERA DE UNA ESTRELLA

Tras la muerte por envenenamiento de Chumbillaya, la Cori Coillur primigenia, quedó con vida una hija recién nacida. La niña, que también fue nominada como “Cori Coillur” por su sangre real y por la belleza que heredaba de la madre, se convirtió de inmediato en una pieza peligrosa dentro del gobierno del Cusco: podía servir de estandarte a facciones rivales para impugnar la autoridad de Huáscar; y atraer sobre sí la misma sombra de intrigas que había segado a su madre.

En ese momento crítico intervino Carva-Ticlla, hermana bastarda de Huáscar y única amiga leal de la difunta. Temiendo que los abuelos maternos sustrajeran a la niña o, peor aún, que los mismos verdugos de Chumbillaya acabaran también con la pequeña, la tomó en secreto, la “hurtó”, y la escondió en humildes cabañas a poca distancia del Cusco, como un verdadero resguardo político, porque cuanto menos visible fuese la criatura, más lejos permanecería del filo de la envidia y de la violencia.

El Inca Guáscar supo siempre dónde estaba su hija, con quién vivía y de qué modo se la criaba. Pero el mismo temor que guiaba a Carva-Ticlla lo llevó a no traerla al palacio ni a proclamarla princesa ante la corte. El reino se mantenía en constante ebullición política, la sospecha sobre Atahualpa fermentaba, los aduladores exacerban el enojo del soberano y la guerra fraterna ya se asomaba. En tal clima, reconocer públicamente a la niña habría sido entregarla al sacrificio; por eso el Inca se limitó a proveer su sustento y a velar por ella a distancia, mientras las obligaciones del Imperio, cada día más complejas, lo apartaban de los cuidados que habría querido prodigarle.

BUSCANDO UN NOMBRE A LA DONCELLA DE TATE

Ricardo Palma en su conocida tradición narra lo siguiente: Visitando Pachacutec el feraz territorio que acababa de sujetar a su dominio, detúvose una semana en el pago llamado Tate. Propietaria del pago era una anciana a quien acompañaba una bellísima doncella, hija suya”.

El literato nunca menciona el nombre, solo describe al personaje femenino. El profesor Luis Raúl Flores Tipismana en su obra “Las antiguas calles de Ica” publicada el año 1994, sin mediar documento o fuente histórica comprobable afirma que, al llegar Pachacútec a Ica, le perdonó la vida al curaca Aram vilca, porque el soberano cusqueño había quedado prendado de “Chillu Simpa”, bella dama iqueña de la “Trenza negra” quién se dirigió indicándole que le solicitara lo que ella quisiera y la doncella requirió un canal de regadío para su pueblo. Al final sigue siendo pura fantasía y tradición.

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ANTONIO RAIMONDI POR LOS RUMBOS DE LA REGIÓN ICA – PRIMERA PARTE

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Por Mg. Genaro Chanco Mendoza
En el discurrir previo a su arribo a Ica, el italiano e investigador geográfico Antonio Raimondi venía ya de una travesía extensa, prolongándose durante meses en aquel 1862, desplazándose por las serranías de Huancavelica con dirección hacia Ayacucho, avanzando por una secuencia de poblados que no solo marcaban hitos geográficos, sino también lo llevarían por sendas patológicas que debilitarían al más enérgico de los caminantes.
1. DESPLAZAMIENTO POR AYACUCHO Y HUANCAVELICA
En sus largas caminatas, y según registro de su libreta de notas número 27, saldría el 31 de octubre de 1862 desde Chupamarca, hacia Turpo, más adelante Cotay, internándose por los relieves de Huancavelica el 02 de noviembre del mismo año.
Continuo su viaje pasando por Lircay, La Mejorada, Julcamarca hasta finalmente alcanzar Ayacucho, el 16 de noviembre, punto donde su itinerario, lejos de concluir, parecía apenas reconfigurarse.
Desde allí y acaso impulsado por ese afán exploratorio que lo caracterizaba, continuó hacia Huanta y llegando a Huallay, el 22 de noviembre, adentrándose en espacios donde la geografía se tornaba más abrupta, más exigente, para luego emprender el retorno hacia la costa, volviendo a Ayacucho y desde allí encadenando nuevas etapas: Ancosmayo, Niñobamba, Atúnsulla, Lliillinta, Pilpichaca, nombres que, en la lógica del viajero, no eran simples estaciones, sino puntos de tránsito donde el cuerpo y la voluntad iban doblegando su resistencia.
2. ENFERMEDAD DE RAIMONDI
Sin embargo, es en la llegada a la hacienda San José de Huaytará, el 16 de diciembre, donde el relato adquiere un giro más humano, más frágil incluso. Allí, Raimondi comienza a experimentar un deterioro físico evidente: permanece postrado en cama por más de un mes, sin poder incorporarse, refiriendo una incapacidad funcional evidente para movilizarse, agravada por dolores intensos en la pierna que le impedían siquiera sentarse con normalidad, obligándolo a escribir en posición casi horizontal. Y es él mismo quien lo confiesa, escribiendo el 19 de enero a su amigo y confidente, el médico Miguel Colunga, desde la hacienda:
“Heme aquí todavía tendido en la cama, sin moverme desde más de mes y medio, sin saber cuándo podré salir de esta prisión que tanto me molesta […]”
A ello se sumaban episodios previos descritos en su correspondencia como fiebre elevada, malestar muscular generalizado, junto con náuseas y vómitos intermitentes, síntomas que, lejos de ceder de inmediato, parecían aparecer en crisis, debilitándolo progresivamente y, aun así, manteniéndose lúcido, organizando su salida, proyectando el siguiente movimiento.
En medio de ese estado frágil, Raimondi toma una decisión que revela tanto urgencia como determinación: ser trasladado en camilla hasta Ica, anticipando que las marchas serían cortas, lentas, casi fragmentadas, calculando incluso que el trayecto podría extenderse por unos quince días. No hay aquí dramatismo innecesario; hay, más bien, una evaluación sobria de su condición y, en el fondo, una negativa a detener del todo su marcha.
3. LOS PEDIDOS DE RAIMONDI
Lo que resulta particularmente revelador y hasta conmovedor, si se lee con detenimiento es que, en paralelo a ese deterioro físico, su mente seguía operando con precisión casi metódica. En su carta dirigida a Miguel Colunga, no solo comunica su estado, sino que formula encargos concretos, casi como si estuviera en plena actividad: le solicita gestionar la recolección de sus sueldos en la Tesorería de la Escuela de Medicina, organizar la remisión de cartas provenientes de Europa, y, con especial énfasis, le pide enviar materiales indispensables para su labor científica, entre ellos pliegos de papel de dibujo, libretas de apuntes y una eolípila vertical, instrumento útil para experimentación física, además de procurar la adquisición de un texto especializado como el tratado de “Análisis cualitativo” de Gérard, evidenciando que su interés por la química seguía intacto incluso en condiciones adversas.
4. DE SAN JOSÉ HACIA HUAYTARÁ
El 22 de enero de 1863 abandona la hacienda San José, pero no caminando, sino siendo transportado en camilla, cargado por hombres que lo conducen a través de quebradas y cerros hasta alcanzar Huaytará, donde llegó el 24 de enero. El viaje, en esas condiciones, deja de ser exploración para convertirse en resistencia pura, en una especie de tránsito entre la vulnerabilidad física y la persistencia del propósito.
Antonio Raimondi confiesa en su carta a Miguel Colunga fechada el 20 de febrero de 1863 en Ica, la ruta deja de ser una simple descripción topográfica y se convierte, más bien, en una experiencia al límite, casi una lucha constante entre el cuerpo debilitado y la geografía hostil. Menciona que, durante el traslado en camilla, los movimientos eran tan bruscos que terminaba con “la cabeza en el suelo y los pies en el aire”, lo que evidencia no solo la inclinación de las pendientes, sino la precariedad del transporte en esas rutas. En las laderas más inclinadas, incluso refiere haberse amarrado con sábanas para evitar rodar hacia los precipicios o caer al río, detalle que no solo humaniza la experiencia, sino que revela el riesgo real del camino.
5. DE HUAYTARÁ HACIA ÑAHUIMPUQUIO
En la continuidad de su itinerario, ya habiendo logrado dejar atrás la crítica convalecencia en Huaytará, Antonio Raimondi reemprende el viaje con una precisión casi cartográfica avanzando en marchas cortas, casi cautelosas, como si cada tramo exigiera una recuperación previa. Lentamente, sin apresurarse, porque el cuerpo no lo permitía, continúa descendiendo hacia la costa, acercándose progresivamente al valle de Ica, como describe en su misiva: “[…] pues poder ó no poder me hice poner sobre la bestia e hice la otra parte de camino hasta Ica haciendo marcha muy cortas y llegando á la Pascana semimuerto”.
El día 8 de febrero de 1863, partiendo desde Huaytará, inicia el descenso hacia un arroyo cercano, como si el trayecto comenzara suavemente, pero apenas cruzado este punto, se enfrenta a una larga y estrecha cuesta, ascendiendo durante aproximadamente 2.5 kilómetros en dirección sur. Sin detenerse, o quizás solo lo necesario para observar, continúa el ascenso por unos 7.5 kilómetros adicionales, desplazándose entre direcciones SSE y SE, atravesando otros arroyos que, más que obstáculos, parecían marcar el pulso del paisaje andino.
Al alcanzar la cumbre, momento que, en estas rutas, solía implicar tanto esfuerzo físico como recompensa visual, Raimondi inicia el descenso hacia un valle que identifica como origen del sistema hidrográfico que alimenta Ica. Tras aproximadamente 5 kilómetros de bajada, manteniendo rumbo sur, llega finalmente a la estancia de Ñahuimpuquio, ubicada discretamente a un lado del camino. El lugar, lejos de ser un centro poblado significativo, apenas consistía en una vaquería con dos o tres ranchos, lo que sugiere un espacio de tránsito más que de permanencia.
Continuará…

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LA ANTIGUA SEMANA SANTA EN ICA (PRIMERA,SEGUNDA Y TERCERA PARTE)

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LA ANTIGUA SEMANA SANTA EN ICA -PRIMERA PARTE

Por Mg. Genaro M. Chanco Mendoza.

En la actualidad, la Semana Santa iqueña difiere significativamente de la forma en que se organizaba hace un siglo. Gracias a la acuciosa labor de Francisco Pérez Anampa, quien recopiló datos de don Manuel Grimaldo, Alberto Cierra Alta Herrera, Zacarías Farfán y Adán Cayo Pizarro, hoy es posible rescatar del olvido la antigua Semana Santa que vivieron nuestros ancestros.
1) VIERNES DE DOLORES
Antiguamente, esta festividad se celebraba el viernes anterior al Domingo de Ramos como antesala de la Semana Santa. El padre Enrique Perruquet, en su boletín “El Feligrés Ilustrado” de 1930, describe cómo en el templo de La Merced, ubicado en la intersección de las calles Bolívar y La Libertad, se realizaba una significativa liturgia mariana, unida a un día de ayuno y abstinencia. Esta ceremonia era conocida como la “Setena de los Dolores de la Virgen” y rememoraba los siete dolores que sufrió la madre de Cristo: La profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida del Niño Jesús en el templo, el encuentro con Jesús camino del Calvario, la crucifixión y muerte de Jesús, el descenso de Jesús de la cruz y la sepultura de Jesús.
Por ese motivo, muchos la recuerdan como la “Virgen de las siete puñaladas”. Este Evento religioso se desarrollaba en dos horarios: 7:00 a. m. con misa cantada en el templo, y a las 8:00 p. m., con una ceremonia litúrgica acompañada de orquesta.
1.1. Elaboración del Pan de dulce
Por su parte, el historiador Ricardo Dávalos y Lisson, en sus escritos de marzo de 1875, destacaba que el postre de panificación “precursor de la Semana santa” era el PAN DE DULCE, porque con su aparición anunciaba esta fecha de recogimiento a los católicos. El viernes de dolores amanecía con el pregón de los vendedores: “¡Pan de dulce! ¡pan de dulce! ¡regale pan de dulce!”
1.2. Abraham Valdelomar y la Semana santa
El escritor iqueño hace alusión a este tipo de bizcocho, en su cuento “Yerba santa”, publicado en 1917, comparando al personaje principal con las cualidades de este postre: “Manuel era bueno como el pan de semana santa”. Rescata para los lectores actuales, como se desenvolvían los vendedores de este dulce, en canastas de caña, forrada de piel de cabritillos que agrupados de dos en dos cantaban un estribillo: “¡Pan de dulce, pan de dulce! ¡A la regala! ¡Pan de dulce!”. El poeta iqueño, destaca que habían de varios tipos; algunos adornados con dibujos de la misma masa y otros tenían coberturas: “Y los balaes rebosaban con los bizcochos, que los había de todo tamaño; y ora llevaban dibujos los de a diez reales; y ora eran bañados con azúcar los de a cuartillo; y aquestos [sic] tenían almendras y esotros [sic] llevaban canelones y todos eran manjar imprescindible en el duelo aldeano de la Cristiandad [iqueña]”. Estos con cobertura de azúcar impalpable se les conoce hasta la actualidad como PAN CON CAMISÓN y se preparan especialmente para esta fecha.
1.3. Producción del pan con camisón en Ica
Los informes de 1921 destacan a la panadería y pastelería de Antonio Polanco, ubicada en la calle Grau N° 83, afamada por su pan de familia, dulces y pastas, cuyo producto de panificación que más éxito alcanzó fue el «Pan con camisón». Se le recuerda gratamente por haber sido tesorero y miembro fundador de la “Sociedad de los 16 amigos”, encargados de la restauración del Cristo de Luren, con severos daños por el incendio de junio de 1918. A su muerte, continuaron con su legado sus antiguos operarios: el Sr. Catalino Sulca y Silvio Velazco Fernández, quienes abrieron sus propias panaderías.

2) DOMINGO DE RAMOS
La procesión del “Señor del triunfo”, conocida cariñosamente como del “Señor del borriquito” salía del antiquísimo templo de Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Anan, (sin “h” como aparece en los libros de mayordomías) qué se ubicaba en el terreno que actualmente se encuentra el Poder Judicial, en la quinta cuadra de la calle Ayacucho. En esa zona, antaño, funcionaban el mercadito Oliva y el asilo de ancianos. La procesión consistía en un anda que albergaba la imagen de Cristo montado sobre un burrito de yeso, con unas riendas de fino cordón, además de tener bridas y espuelas de plata piña, creadas por orfebres ayacuchanos. El reverendo padre Mauricio Mayurí, eminente teólogo natural de Chulpaca y párroco de Anan, era quien lideraba esta festividad.
2.1. Domingo de Ramos en el siglo XX
Según el informe testimonial del profesor sanluisano Miguel Sevillano Díaz, el Domingo de Ramos en el siglo XX estuvo a cargo de don Saturnino Uchuya Purilla y su esposa doña Laura Ormeño Borjas, quienes obsequiaron esta imagen a la parroquia, siendo asumida con posterioridad por sus hijos y descendientes hasta la cuarta generación.
Con el paso del tiempo, la organización de esta procesión del “Señor del Triunfo” fue asumida por la parroquia Santiago de Luren, y la Hermandad del cristo crucificado de Luren con el apoyo de la biznieta de Don Saturnino Uchuya, Sra. María del Carmen Chávez Puppi, quien ofrece al pollino para recorrido procesional por las calles de Ica.

LA ANTIGUA SEMANA SANTA EN ICA – SEGUNDA PARTE
Por Genaro M. Chanco Mendoza
Continuamos explicando y dando detalles sobre el aspecto espiritual del Domingo de Ramos. Por ese motivo debe entenderse su sustento bíblico con amplitud.
2.2. Descripción histórico–teológica
a) Denominación del evento: Entrada de Jesús en Jerusalén.
b) Nombre litúrgico: Domingo de Ramos.
c) Sinónimos en otros países: En toda Latinoamérica se le denomina Domingo de Ramos.
– España: Domingo de Ramos.
– Italia: Domenica delle Palme.
– Francia: Dimanche des Rameaux (Domingo de las ramas)-
– Portugal: Domingo de Ramos.
– Estados Unidos: Palm Sunday.
– Reino Unido: Palm Sunday.
– Canadá: Palm Sunday.
d) Naturaleza: Acontecimiento bíblico – mesiánico.
e) Fuente primaria: Evangelio según Mateo 21, 1–11; Evangelio según Marcos 11, 1–10; Evangelio según Lucas 19, 28–40; Evangelio según Juan 12, 12–15.
f) Personaje principal: Jesucristo o Jesús de Nazaret.
g) Identidad teológica: Mesías, Hijo de David o Rey de Israel.
h) Personajes secundarios: Discípulos (apóstoles), multitud de peregrinos y habitantes de Jerusalén
i) Lugar del acontecimiento: inicia en el Monte de los Olivos (cerca de Betfagé y Betania) y culmina en Jerusalén (entrada a la ciudad), siendo su contexto ser la ciudad central del judaísmo y escenario de la Pascua judía
j) Animal empleado para transporte: los evangelios coinciden en señalar el uso de un asno, específicamente un pollino (cría de asna), como medio de transporte. En la versión bíblica, el Evangelio de Mateo (21, 2–7) menciona la presencia de una burra y su cría, indicando que los discípulos trajeron ambos animales; sin embargo, los evangelios de Marcos (11, 2), Lucas (19, 30) y Juan (12, 14) precisan que Jesús montó un solo animal, el burrito o asno joven.
k) Elementos utilizados:
El uso de palmas y ramas constituye uno de los elementos más significativos del relato evangélico. El Evangelio de Juan (12, 13) señala explícitamente que la multitud tomó “ramas de palmera” para recibir a Jesús, mientras que Mateo (21, 8) y Marcos (11, 8) mencionan de manera más general ramas cortadas de los árboles. Las palmas eran utilizadas como signos de victoria y celebración, especialmente en acontecimientos de liberación o triunfo colectivo. Asimismo, eran empleadas para recibir a personajes de alta dignidad.
l) Expresiones de los creyentes: aclamaban a Jesús con expresiones como “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”. Estas acciones pueden interpretarse como gestos de reverencia, reconocimiento y adhesión.
El término “Hosanna” proviene del hebreo hosi ‘ah-nna’, cuyo significado original es “sálvanos, te rogamos”, derivado de la raíz verbal yasha (salvar). En su contexto adquiere una doble dimensión: por un lado, expresa la esperanza de salvación; y por otro, reconoce a Jesucristo como el Mesías y portador de dicha salvación.
2.3. Ritos preparatorios en Ica
Durante las décadas de 1950 a 1975, la festividad del Señor del Triunfo se iniciaba de manera solemne con la Misa de Fiesta, celebrada puntualmente a las 08:00 a.m. Tras la liturgia, los invitados se congregaban en la residencia familiar ubicada en la calle Junín Nº 528, donde eran recibidos con un desayuno de carácter fraternal.
Al promediar el mediodía, se ofrecía un almuerzo ceremonial, el cual era amenizado por la reconocida Banda de Músicos dirigida por Eliseo Carbajo. Culminado este encuentro social, los asistentes se desplazaban hacia el templo para participar en la ornamentación del Cristo Triunfante, preparándolo para su salida.
2.4. El desarrollo de la procesión
La procesión del Señor del Triunfo iniciaba las 5:00 p.m., partiendo por la puerta lateral de la calle Ayacucho. Encabezaban la marcha el párroco de Santiago de Luren, sacerdotes de la orden Carmelita, así como miembros de la familia organizadora. El Cristo procesional portaba una palma artesanalmente tejida por su hija, la dama iqueña, Delfina Uchuya Ormeño, mientras que su cabeza era adornada con delicadas flores confeccionadas por las señoritas Aguirre, residentes de la segunda cuadra de la mencionada calle.
Las nietas de don Saturnino Uchuya, integraban la comitiva procesional, llevando consigo canastas colmadas de pétalos florales, los cuales eran esparcidos ceremoniosamente al paso del cortejo religioso, como expresión de devoción y continuidad de una tradición familiar heredada.
Durante todo su trayecto, que tenía una duración aproximada de dos horas y treinta minutos, la procesión era acompañada por la banda de músicos de Eliseo Carbajo, cuya presencia musical contribuía al recogimiento y solemnidad del acto litúrgico, reafirmando la identidad espiritual y cultural del pueblo iqueño.
El maestro iqueño Don Víctor Pacheco Cabezudo, registró este acto religioso del «Domingo de ramos» en sus entrañables «Estampas iqueñas» cual reloj del tiempo que refleja los momentos más emotivos de la espiritualidad de su pueblo.
2.5. Recorrido del Señor del triunfo
El Señor del Triunfo inicia su recorrido desde el Templo de Luren, dirigiéndose por la calle Nazca hasta la intersección con la calle Lima. Desde ese punto, continúa en línea recta hasta la esquina de la calle Cajamarca, donde gira hacia la izquierda para avanzar por la la calle Libertad y posteriormente incorporarse a la calle Bolívar, realizando así un desplazamiento alrededor del perímetro de la Plaza de Armas.
Luego, se dirige hacia la avenida Municipalidad, donde se ubica el Concejo Provincial de Ica, y prosigue su recorrido por la avenida Grau hasta llegar a la intersección con la calle Ayacucho. Finalmente, avanza en línea recta por esta vía hasta retornar al Santuario de Luren.
2.6. Una anécdota sobre el evento
En los 80’s recordamos un impase que tuvo la parroquia con los feligreses, y el pueblo católico presente en alrededores del santuario, protestando voz en cuello, sacaron y pasearon al Señor del Triunfo en una silla y no el borrico que tradicionalmente se empleaba en esta magnánima fecha. Muchos iqueños deben tener vivo este recuerdo.
En la actualidad la Parroquia de Santiago de Luren con la Hermandad del Cristo crucificado de Luren asumen la organización, contando con el apoyo de la biznieta de Don Saturnino Uchuya, Sra. María del Carmen Chávez Puppi, quien ofrece al pollino para recorrido procesional por las calles de Ica.

LA ANTIGUA SEMANA SANTA EN ICA – TERCERA PARTE
Por Genaro Chanco Mendoza
El desarrollo litúrgico de los días que componen la Semana Santa muestra una intensificación progresiva del drama cristiano, pasando de la manifestación pública de Cristo a la intimidad de la traición, evidenciando su firmeza y la fragilidad humana.
3. LUNES SANTO
3.1. Descripción bíblica
Se sitúa bajo el signo de la confrontación y la purificación como acción deliberada mediante la cual Cristo desenmascara la corrupción del espacio sagrado, irrumpiendo en el templo y trastocando el orden establecido. En ese acto se recoge lo narrado en el Evangelio de Mateo cuando Jesús expulsa a los mercaderes proclamando que la casa de su Padre ha sido convertida en “cueva de ladrones” (Mt 21,13).
A su vez, la figura del Nazareno, camino ya hacia el sacrificio, remite al llamado al discipulado radical: “el que quiera seguirme, que cargue con su cruz” (Mt 16,24), anticipando así el sufrimiento redentor. La imagen del Señor atado a la columna, por su parte, encuentra sustento en la flagelación descrita en el Evangelio de Juan (Jn 19,1), mientras que la presencia de la Virgen Dolorosa se ilumina desde la profecía de Simeón: “una espada atravesará tu alma” (Lc 2,35), revelando que el dolor de María no es circunstancial, sino parte constitutiva del misterio.
3.2. Historia en Ica
En la antigua Ica, la segunda procesión de Semana Santa salía de la iglesia de Santa Ana, ya desaparecida, dónde actualmente se ubica la institución educativa “Margarita Santa Ana de Benavides”, frente a la plazuela Bolognesi. Este recorrido constaba de cuatro andas, en primer lugar, lo encabezaba el apóstol San Juan, fiel santo de los jóvenes iqueños, le seguía el Jesús Nazareno, continuaba el Señor atado a la columna y cerraba el cortejo la Virgen dolorosa. Este evento también era conducido por el párroco Mauricio Mayurí.
3.3. Actualidad
Por años no se realizó eventos litúrgicos en esta fecha. El lunes 21 de marzo de 2016, salió a recorrer las calles de Urb. Santo Domingo, “El Señor del Prendimiento”, evocando el momento en que Cristo es arrestado en el huerto de Getsemaní, dando inicio al camino de su pasión, quedando la fecha institucionalizada de esta procesión.
El Lunes Santo, 30 de marzo de 2026, celebración religiosa del Señor del Prendimiento, se llevará a cabo en la Parroquia San José Obrero, ubicada en la Urbanización San Joaquín de la ciudad de Ica, a partir de las 7:00 p.m.
4. MARTES SANTO
4.1. Descripción bíblica
El Martes Santo, en cambio, introduce un matiz más inquietante. Si el día anterior había evidenciado la tensión externa, ahora el foco se desplaza hacia el interior del círculo más cercano a Jesús. Es el día en que se anuncia la traición, en que la fidelidad comienza a resquebrajarse desde dentro. El Evangelio de Juan recoge ese momento con una sobriedad que estremece: “uno de ustedes me va a entregar” (Jn 13,21), generando un clima de incertidumbre que alcanza incluso a los discípulos. A ello se suma la advertencia a Pedro sobre su negación (Mt 26,34), configurando así un escenario donde la debilidad humana se vuelve protagonista.
En ese mismo contexto inmediato se dispone la Última Cena, ya en proximidad de la Pascua. Los discípulos preparan el lugar (Mt 26,17), y la mesa se configura como un espacio cargado de significado. En ella están presentes los elementos propios de la cena pascual: el cordero, el pan sin levadura y las hierbas amargas, signos que acompañan la celebración.
Sin embargo, durante la cena, Cristo introduce un giro decisivo. Al tomar el pan declara: “esto es mi cuerpo” (Mt 26,26), y al ofrecer el cáliz afirma: “esta es mi sangre… que es derramada por muchos” (Mt 26,28). No se limita a participar del rito, lo redefine desde sí mismo, anticipando su entrega.
4.2. Historia en Ica
La tercera procesión de Semana Santa salía de la iglesia de Anan, y constaba de cuatro andas, conformada primero por el apóstol San Juan, el Señor crucificado, el Señor de la Piedad, y al final la Virgen dolorosa.
4.3. Actualidad
El Martes Santo, 31 de marzo de 2026, está dedicado al “Señor de la Columna”, una advocación que rememora uno de los episodios más dolorosos de la pasión de Cristo: su flagelación tras haber sido injustamente condenado. Según la tradición evangélica, Jesús es atado a una columna y azotado por orden de las autoridades romanas. Esta escena no solo simboliza el castigo físico, sino también la humillación pública y el inicio visible de su martirio redentor.
La celebración tendrá lugar en la Capilla de la Virgen del Consuelo, ubicada en Cachiche, a las 7:00 p.m., y recorrerá el caserío con el apoyo de los vecinos y devotos.
5. MIÉRCOLES SANTO
5.1. Descripción bíblica
El Miércoles Santo, contemplado desde la figura de Cristo cargando la cruz hacia el Gólgota, se presenta como el momento en que el sufrimiento deja de ser anunciado y comienza a asumirse en plenitud, casi en silencio, sin estridencias. El Evangelio describe ese instante en que “tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió hacia el lugar llamado de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota” (Jn 19,16-17). No hay resistencia, no hay huida; hay aceptación consciente.
En medio de ese trayecto, emergen figuras como Simón de Cirene quien es obligado a ayudarle a llevar la cruz (Lc 23,26). Las mujeres que lloran a su paso son interpeladas por el propio Jesús: “no lloren por mí, lloren más bien por ustedes y por sus hijos” (Lc 23,28). La tradición de la Verónica, aunque no recogida en los textos canónicos, sintetiza ese gesto de compasión activa, de quien no permanece indiferente ante el sufrimiento.
5.2. Historia en Ica
La cuarta procesión salía del templo La Merced, que actualmente denomina la catedral. Esta era considerada una procesión de gente distinguida de Ica en su gran mayoría damas. Estaba conformada el anda de San Juan, continuaba el Señor Nazareno, le seguía la Verónica portando en las manos un paño con la cara del salvador, finalizando con la María Magdalena que, cada año, era vestida conforme a la moda de la época y portando preciosas alhajas. De esas fechas se recuerda al organizador, párroco Francisco Javier Morales y Huamán, natural de Ica, orador sobresaliente de los evangelios y muy querido por el pueblo.
Este día era una jornada profundamente marcada por el recogimiento, la solemnidad y una atmósfera de duelo comunitario. La población entera guardaba ayuno como expresión de respeto y dolor ante el padecimiento del Señor. Este día no era para la alegría ni el bullicio: se prohibía escuchar música alegre, no se debía reír, cantar, jugar, hablar en voz alta. Los niños eran apartados de la vida cotidiana y encerrados en sus hogares, como medida de disciplina y recogimiento.
5.3. Abraham Valdelomar y el Miércoles Santo
El poeta iqueño cuenta que el Miércoles Santo se realizaba el descenso desde su altar al Señor de Luren, a la cual acudían todos de negro, para velarlo toda la noche, mientras que los fieles “llevaban grandes cantidades de algodón en rama, esponjoso y blanco, limpiaban con sus madejas el llagado cuerpo del Rabí, y guardábanlas luego como panacea para todas las enfermedades”. Posteriormente, los devotos hacían uso del algodón bendecido por sus propiedades milagrosas: servían como remedio contra el «mal de ojos», y curar múltiples dolencias físicas y espirituales.
5.4. Actualidad
El Miércoles Santo, 01 de abril de 2026, se centrará en la imagen del “Señor de la Caída a Cuestas”, conocido también como “El Nazareno”, representación que alude al momento en que Cristo, cargando la cruz camino al Gólgota, sucumbe bajo el peso del madero. Esta conmemoración se desarrollará en la Capilla San Juan de Dios a las 6:30 p.m. ubicada entre calle Tacna y calle Arequipa, dirigiéndose en su recorrido por las principales calles del cercado de Ica.
Continuará…

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IQUEÑISMOS Y TRADICIÓN VITIVINÍCOLA EN LA OBRA DE JUAN DONAIRE VIZARRETA – (Primera y Segunda parte) Por Mg. Genaro M. Chanco Mendoza

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IQUEÑISMOS Y TRADICIÓN VITIVINÍCOLA EN LA OBRA DE JUAN DONAIRE VIZARRETA
Por Mg. Genaro M. Chanco Mendoza
Cuando el profesor sanluisano Juan Donaire Vizarreta publica “Campiña iqueña” por primera vez en 1941, nuestra hermosa Ica todavía conservaba, con relativa integridad, un mundo rural donde la vendimia no era espectáculo ni calendario turístico, sino ritmo vital, aire con olor a campo y energía de sus parrales. El texto surge como una evocación nostálgica de sus ancestros y de años de observación directa, del campesino, al podador, al pisador y al bodeguero que hablaban mientras trabajaban, cantaban o bebían. Por la gran aceptación, esta obra tuvo nuevas ediciones en 1959 y 1987, siendo elogiada por Don Pedro M. Benvenutto Murrieta y José Miguel Vélez Picasso quienes apreciaron el valor del libro y su acto de recuperación patrimonial.
El maestro Donaire describió las costumbres pintorescas alrededor de las chacras y estaba documentando un sistema cultural completo, donde técnica vitivinícola, jerarquía social, fiesta, castigo ritual y lenguaje formaban una unidad indivisible. En ese sentido, el libro Campiña iqueña, constituye un registro indispensable para los iqueños de hoy, porque muestra que la vendimia no se entiende sin su habla propia, sin esos giros coloquiales que organizaban la experiencia colectiva.
La identidad no solo se hereda en los actos, también en las palabras. Por ello, cuando el lenguaje se empobrece o se olvida, la tradición empieza a desvanecerse. De allí la importancia de conocer y valorar los iqueñismos rescatados por él, que permitirán comprender las formas en que nuestros antepasados pensaron su mundo, celebraron la vida en comunidad y establecieron vínculos profundos con la tierra que habitaban.
IQUEÑISMOS EN LA PODA
A CUATRO VIENTOS: Castigo ritual que consiste en alzar al infractor de manos y pies, manteniéndolo suspendido mientras recibe sanción simbólica.
AGUARDILLO / AGUADILLO: Bebida alcohólica tradicional que el propietario de la viña debía ofrecer obligatoriamente a la cuadrilla durante la poda, como parte del rito laboral y festivo.
AJUSTICIAR: Verbo coloquial que describe la aplicación del castigo físico, sin connotación legal, dentro del juego ritual de la cuadrilla.
AL SUELO: Orden mediante la cual el castigado es colocado boca abajo para recibir sanción.
ARCO DE LAUREL: Estructura ceremonial con la que se conduce al general “preso” hacia su casa al finalizar la poda.
BAJAR UNA PARRA: Expresión campesina que alude a la correcta ejecución de los cortes en la parra, especialmente en plantas jóvenes destinadas a formar galeras.
BARBACOAS: Nombre local dado a las estructuras rústicas que sostienen las parras, con postes de 3 metros de separación, con parantes y techo, ubicados frente a la casa huerta o cerca a los huarangos.
CABO: Miembro de la cuadrilla con función disciplinaria, responsable de aplicar correcciones a quienes incumplen las normas del grupo.
CAPITÁN: Autoridad principal de la cuadrilla, encargado de dirigir la faena, imponer castigos rituales y mantener el orden festivo del trabajo.
CUADRILLA: Grupo organizado de trabajadores encargados de la poda, estructurado con jerarquías simbólicas que regulan el trabajo, el orden y la convivencia.
EJÉRCITO: Nombre burlesco con el que la cuadrilla se autodenomina durante sus labores agrícolas.
EMPALE: Acción tradicional de la campiña iqueña que consiste en colocar varas de madera para sostener y guiar el crecimiento de las parras, permitiendo la correcta formación del viñedo.
GALERAS: Estructuras formadas por las parras empaladas con postes de 3 metros de separación, con parantes y techo, ubicados al borde de las acequias, creando corredores sombreados.
GENERAL / GENERALA: Términos simbólicos con los que la cuadrilla designa al dueño y a la dueña de la viña, responsables de proporcionar bebida y atención a los trabajadores.
GRAN MONA: Estado de sueño profundo producido por la embriaguez colectiva tras la faena, aceptado como parte natural del rito.
HECHOS UNA UVA: Expresión coloquial que indica un estado avanzado de embriaguez.
LENTES: Zarcillos de parra enroscados y usados como simulación de anteojos por el “médico” improvisado, con sentido humorístico.
LIMETA: Pequeña vasija utilizada para beber aguardillo o cachina, de cuello más largo.
LÍNEO: Hilera de parras de entre 50 a 100 metros. Era asignada a cada trabajador, cuya limpieza y cuidado es responsabilidad individual dentro del trabajo colectivo.
MIRONES: Personas que observan la faena sin participar ni beber, consideradas ajenas al espíritu colectivo del grupo.
MUGRÓN: Sarmiento grande y vigoroso destinado a la formación de nuevas parras, símbolo de continuidad del viñedo.
MULATO: Integrante de la cuadrilla destinado a realizar mandados y labores auxiliares, según la organización tradicional del grupo.
NOMBRE DE DIOS: Invocación verbal con la que se inicia la jornada de poda, otorgándole un carácter ritual y protector al trabajo.
PIOJOS: Brotes pequeños e improductivos de la parra que se eliminan durante la poda para fortalecer la planta.
POTO: Recipiente elaborado generalmente de mate, usado colectivamente para beber licor; símbolo de integración y camaradería dentro de la cuadrilla.
RASO: Trabajador de menor jerarquía dentro de la cuadrilla, encargado de obedecer y ejecutar las tareas asignadas.
RASCAR: Verbo coloquial que designa el acto de recibir el castigo con sarmiento durante la poda.
RESCATE: Pago simbólico exigido a quienes son “tomados presos” por la cuadrilla durante sus juegos festivos.
SARGENTO: Persona de la cuadrilla, encargado de vigilar que el trabajo se realice correctamente, asegurando la eficacia de la poda.
SOBA: Acción de castigar físicamente con golpes, aplicada por el verdugo como parte del ritual disciplinario.
TANDA: Castigo ritual aplicado con sarmiento a quienes incumplen las reglas de la cuadrilla, ejecutado de manera festiva y simbólica.

Agradecimiento al maestro y decimista Don Edgard Luján por su apoyo en la verificación de los significados propuestos por Juan Donaire Vizarreta.

 

IQUEÑISMOS Y TRADICIÓN VITIVINÍCOLA EN LA OBRA DE JUAN DONAIRE VIZARRETA – Segunda parte
Por Mg. Genaro M. Chanco Mendoza

Hablar de los vocablos propios de la campiña iqueña implica, inevitablemente, evocar la figura serena y laboriosa del profesor Juan Donaire Vizarreta, hombre nacido en las tierras apacibles de Guadalupe, en el distrito de Salas, el 26 de junio de 1910, cuando la vida rural todavía respiraba fragancias de las parras y de las viejas bodegas donde la uva se transformaba en mosto. Desde muy temprano su formación se vinculó con la educación y con la palabra. Cursó la secundaria en el histórico Colegio Nacional San Luis Gonzaga de Ica y, posteriormente, continuó estudios superiores en Lima, donde obtuvo el título de profesor, oficio que ejercería con una vocación persistente: la de enseñar y, al mismo tiempo, preservar la memoria cultural de su tierra.
Aquel espíritu observador, propio de quien ha crecido entre viñedos y relatos campesinos, lo condujo a plasmar en la escritura escenas, voces y gestos de la vida cotidiana de Ica. Así apareció en 1941 Campiña Iqueña, obra costumbrista donde el paisaje humano del valle se revela con una sensibilidad particular, casi como si las palabras llevaran aún el aroma de la cachina de uva.
Su trayectoria no se limitó al ámbito literario. También desempeñó labores docentes en la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica y participó en la fundación de la Escuela Regional de Bellas Artes. Incluso ejerció la alcaldía de su distrito natal, Salas, confirmando que su vínculo con la comunidad no era meramente intelectual, sino profundamente vital. Diversas instituciones reconocieron su aporte cultural antes de su fallecimiento el 9 de junio de 1997, dejando tras de sí una obra que, más que libros, constituye un verdadero archivo de la memoria iqueña.
En ese contexto, los iqueñismos, no son únicamente términos pintorescos del habla regional; representan pequeñas cápsulas de historia, fragmentos lingüísticos que contienen formas de trabajo, relaciones sociales y modos de comprender la Ica del ayer.
IQUEÑISMOS DE LA VENDIMIA Y LA PISA
AGUA PIE: Orujo remojado que se extrae al día siguiente de la pisa para su posterior prensado.
ANGARILLAS: Estructuras colocadas sobre los jumentos para transportar las canastas llenas de uva.
ARRANCADOR: Trabajador que organiza y acomoda las botijas formando la ruma. Levanta la botija entre las piernas, las desplaza por una longitud de 5 metros y las distribuye en orden.
BOTIJAS: Recipientes grandes en forma cónica invertida. Son de barro cocidas al horno donde se deposita la cachina o el mosto en fermentación. Existen las botijas de ruma o botijas corrientes y las botijas denominadas “casquitos” que tienen recubrimiento de brea al interior
CABALLITO: Carrizo largo utilizado para beber cachina directamente de la botija. Se conoce también como “venencia”.
CHINGUERITO: Bebida tradicional preparada con caldo de uva, pisco, canela y limón, consumida durante la pisa.
CORRER CABALLO: Acción de beber cachina mediante el caballito, directamente del recipiente.
LAGAR: Espacio destinado a recibir la uva cosechada para su trituración y extracción del jugo.
MOSQUITOS: Nombre coloquial dado a los bebedores constantes de cachina que rondan las botijas.
PARRUELELAR: Acción de cargar y trasladar las botijas llenas de mosto utilizando animales de carga.
PISA: Acción ceremonial del folclor iqueño donde se tritura la uva con los pies. Se acompaña con cantos, sonido de tambor y participación colectiva.
PUNTAYA: Lugar específico donde cae el jugo de la uva chancada durante la pisa.
RUMA: Conjunto ordenado de botijas almacenadas tras la pisa.
IQUEÑISMOS DE LA SACA
ACUDE: Cantidad de aguardiente que se obtiene del proceso de destilación.
CHICHARRONES: Nombre dado al aguardiente recién destilado y aún caliente.
FALCA: Instalación rústica utilizada para la destilación del aguardiente en la campiña iqueña.
MOJARSE: Expresión coloquial que alude a beber un poco de aguardiente para disfrutar del momento.
PILA / PAÍLA: Recipiente donde se coloca el mosto para iniciar el proceso de destilación.
PUCHA / PUCHO: Última fracción del destilado, de menor graduación alcohólica, que no alcanza la calidad del pisco puro.
SACA: Proceso tradicional de destilación del aguardiente a partir del mosto fermentado.
TINAJA / TINA: Recipientes destinados a recibir el aguardiente y los residuos del proceso.

IMPORTANCIA DE RECUPERAR Y DIFUNDIR LOS IQUEÑISMOS
La recuperación de los iqueñismos responde al interés lingüístico y una tarea de preservación cultural. Cada término vinculado a la vendimia, a la pisa de la uva o al trabajo en las bodegas tradicionales describe prácticas que durante siglos configuraron la economía y la identidad del valle de Ica. Cuando estas palabras se olvidan, no solo desaparece un vocablo del lenguaje cotidiano; sino que se desvanece también la memoria de los oficios, de los saberes campesinos y de la organización social que les dio origen.
Por ello, resulta fundamental que estas expresiones sean revaloradas y difundidas en los distintos niveles educativos, integrándolas en materiales escolares, investigaciones universitarias y proyectos culturales permite que las nuevas generaciones comprendan que la lengua no es un sistema abstracto, sino un organismo vivo que se nutre de la experiencia histórica de los pueblos. En el caso de Ica, los iqueñismos vinculados al mundo vitivinícola constituyen un puente entre el pasado agrícola del valle y su identidad contemporánea.

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