Cultura
LOS ERRORES DE RICARDO PALMA QUE ALTERARON LA HISTORIA DE ICA
Por Mg. Genaro Chanco Mendoza – Investigador histórico
La defensa histórica de nuestra antigua Ika, frente a la “Tradición” de Ricardo Palma, plagada de errores, se construye demostrando que el episodio literario de 1412, tal como él lo narra, es imposible si se compara con la cronología de los incas:
LA ACHIRANA DEL INCA
(Á Teodorico Olachea)
“En 1412 el inca Pachacútec, acompañado de su hijo el príncipe imperial Yupanqui y de su hermano Capac-Yupanqui, emprendió la conquista del valle de Ica, cuyos habitantes, si bien de índole pacífica, no carecían de esfuerzos y elementos para la guerra. Comprendiolo así el sagaz monarca, y antes de recurrir á las armas propuso á los iqueños que se sometiesen á su paternal gobierno. Aviniéronse éstos de buen grado, y el inca y sus cuarenta mil guerreros fueron cordial y espléndidamente recibidos por los naturales”.
Los cronistas del siglo XVI que recogieron valiosos pasajes de la época y con el respaldo de la historiografía crítica moderna, han abarcado con seriedad los hechos que a continuación explicamos.
1412 Y EL INCA PACHACÚTEC
En primer lugar, las fuentes que reconstruyen la vida de Pachacútec son claras en ubicar su nacimiento hacia 1403, en el palacio de Cusicancha, cerca del Cusco, como hijo tercero del Inca Huiracocha y de la coya Mama Ronto, según lo manifiesta Sarmiento de Gamboa en su obra “Historia de los Incas” y con la minuciosa interpretación del historiador José Antonio del Busto en su libro “Una cronología aproximada del Tahuantinsuyo”.
Eso significa que en el año 1412 el personaje que Palma presenta como “el inca Pachacútec” habría tenido alrededor de nueve años, es decir, era todavía un niño, no el emperador maduro, legislador y conquistador que describen las crónicas.
Además, ni siquiera era Inca todavía: los propios cronistas señalan que solo después de la victoria sobre los chancas se entroniza y adopta el nombre de Pachacútec, “volvedor de la tierra”, proceso que se sitúa hacia 1425, como recuerdan Sarmiento de Gamboa, Diez de Betanzos, y que Busto Duthurburu fija cronológicamente. Enredando más el tema, Palma sitúa a un Pachacútec en su supuesto viaje a Ica, ya entronizado, con título imperial y autoridad plenipotenciaria en 1412, cuando las fuentes primarias muestran que en esa fecha aún no ha ocurrido ni la guerra con los chancas ni su elevación al trono. Es un primer anacronismo grave: usa el nombre y la condición de Inca de una etapa posterior y los proyecta hacia atrás sin sustento correspondiente.
1412 Y TUPAC YUPANQUI (HIJO DE PACHACÚTEC)
En segundo lugar, la propia tradición palmista afirma que Pachacútec llega al valle de Ica “acompañado de su hijo el príncipe imperial Yupanqui”, pero la cronología de Túpac Yupanqui desmonta por completo esta escena. José Antonio del Busto Duthurburu, indica en su obra que Túpac Yupanqui nace en el Cusco hacia 1440, siendo sus padres Pachacutec Inca y su progenitora Mama Anahuarque y muere en Chinchero alrededor de 1485.
Es decir, cuando Ricardo Palma lo coloca marchando al lado de su padre en 1412, como “príncipe imperial”, faltaban casi tres décadas para que siquiera naciera el personaje. Las crónicas señalan que Túpac Yupanqui comienza su vida política como Hatun Auqui o príncipe heredero, correinando con su padre y actuando como gran general (Apuquisapay), pero eso ocurre ya en la segunda mitad del siglo XV, cuando participa en la conquista de Quito, organiza el viaje hacia Oceanía y encadena las ocho grandes campañas que le permiten expandir el Tahuantinsuyo hasta el Maule, el Beni y las costas de Manabí y Coaque.
Cuando Palma lo presenta como adulto, con estatus de heredero y participando en una campaña a Ica en 1412 es un imposible histórico, porque contradice de frente lo que la propia tradición cronística, desde Sarmiento de Gamboa hasta Cieza de León, describe sobre su edad, su papel y la secuencia de sus campañas.
LAS CONQUISTAS DE TERRITORIOS
En tercer lugar, si se examinan las conquistas concretas que mencionan los cronistas, se ve que la campaña sobre Ica, Nasca y Pisco no corresponde a Pachacútec niño en 1412, sino a Túpac Yupanqui ya adulto, varias décadas después. El historiador Busto Duthurburu, en su obra, “Túpac Yupanqui, el Resplandeciente”, detalla cómo Túpac Yupanqui, tras sus campañas en el Chinchaysuyo, el Antisuyo y el Collasuyo, termina por dominar el Contisuyo y afirma expresamente que, “saliendo de Vilcashuamán, conquistó Ica, Nasca y Pisco; reconquistó Chincha, tomó el Huarco y Lunahuaná” esto aproximadamente el año 1475. Es decir, la entrada inca en el valle de Ica que la historiografía asocia a la expansión imperial hacia la costa sur es obra del décimo Inca, y se sitúa en el ciclo expansivo de la segunda mitad del siglo XV, no en 1412.
Palma, en cambio, desplaza esa conquista hacia 1412 y la atribuye al noveno Inca Pachacútec, aún no entronizado, acompañado por un hijo que todavía no existía. Confunde la cronología de las campañas y la autoría de las conquistas, y allí el error ya no es solo de fecha, sino de atribución histórica.
¿QUÉ HACEMOS CON PALMA?
Muy fácil. Debemos leer sus obras como lo que fue, un gran literato costumbrista, no un cronista del siglo XVI ni un historiador profesional. Su “Achirana del Inca” vale como relato simbólico, como expresión de la imaginación republicana que quiso resaltar los valles costeños con presencias incaicas; pero no puede usarse como si fuera acta notarial del siglo XV, ni como historia fehaciente comprobada.
Lo grave no es que Palma haya imaginado y fabulado, porque es su libertad de escritor, sino que las autoridades de hoy, con acceso a toda la bibliografía e información seria, confundan deliberadamente tradición con historia.
Las autoridades regionales, provinciales y distritales que crean “falsos festivales” dan la impresión de que lo importante no es la verdad histórica ni la educación de la población, sino tener un espectáculo sin reparos, con trajes “incaicos” sin rigor en la vestimenta original, todo para llenar la plaza, tomarse la foto y justificar los sueldos mensuales. Se instrumentaliza el pasado histórico como utilería para la política local y el marketing turístico, sacrificando la seriedad de la verdadera historia regional, solo para la cosecha de aplausos.
FUENTES HISTÓRICAS CONSUSLTADAS
Busto, J. (2005). Los hijos del sol (Vol. 5, Biblioteca «Lo que debo saber»). Pontificia Universidad Católica del Perú, Fondo Editorial.
Busto, J. (2017). Túpac Yupanqui: El resplandeciente (2 tomos). Universidad de Piura.
Diez de Betanzos, J. Suma y narración de los Incas. Madrid, 1987.
Rostworowski, M. Obras completas. Tomo I. Pachacútec. Lima, 2001.
Sarmiento de Gamboa, P. Historia de los Incas. Buenos Aires, 1943.