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Cultura

CRÓNICAS DEL RECORD DE LOS ‘20’ QUE NUNCA EXISTIERON

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ARGUEDAS: CRÓNICAS DEL RECORD DE LOS ‘20’ QUE NUNCA EXISTIERON
Por Genaro Chanco Mendoza
José María Arguedas Altamirano, destacado folklorista, literato y antropólogo andahuaylino, nació el 18 de enero de 1911 y fue hijo del abogado cusqueño Víctor Manuel Arguedas y doña Victoria Celestina Altamirano Navarro natural de Andahuaylas. Recibió el sagrado sacramento del bautismo el 25 de febrero de 1911 y se le colocó como nombre de pila, José María, en honor a su abuelo paterno (Toro, 2012).
En su época de adolescente tuvo una vida escolar de dos años en la ciudad de Ica, la cual posteriormente recordaría en su cuento titulado Orovilca, donde narraría aspectos de la campiña iqueña, sus lagunas, la zoología de la costa, las vivencias escolares y otros aspectos que lo marcaron para siempre.
1. ARGUEDAS EN 1965
En esa época contaba ya con 54 años de edad y estaba coordinando los últimos trámites de su divorcio con su esposa Celia Bustamante con la que tuvo 26 años de unión matrimonial. Arguedas se había casado con Celia Bustamante en junio de 1939. Celia y su hermana Alicia (las «hermanas Bustamante») fueron su soporte cultural y político durante décadas en Lima; ellas lo introdujeron en los círculos intelectuales más importantes.
La ciudad de Arequipa del 14 al 17 de junio de 1965 fue la sede del “I Encuentro de Narradores Peruanos” que fuera organizado por la Casa de la Cultura de Arequipa, donde participaría José María Arguedas entre otros destacados hombres de letras. Dentro del desarrollo del programa se recuerda la mención realizada por él, refiriéndose a su paso por la costa y llegando a ser estudiante en una de las instituciones de la ciudad de Ica. Para un mejor entendimiento transcribiremos el texto como fue disertado en la conferencia brindada en esa ciudad:
“Luego empecé a recorrer el Perú por todas partes, llegué a Arequipa en 1924 y fui honorable huésped de la Casa Rosada (Aplausos). De aquí fui al Cuzco, del Cuzco a Abancay, de Abancay a Chalhuanca, de Chalhuanca luego a Puquio, a Coracora, a Yauyos, a Pampas, a Huancayo, a una cantidad de pueblos y tuve la fortuna de hacer un viaje a caballo del Cuzco hasta lca: catorce días de jornada” (Casa de la Cultura del Perú, 1970).
Hasta este punto queda claro su recorrido por diversas ciudades altoandinas y su paso por la costa. Pero luego lanza una acusación que es el punto de quiebre del análisis que involucraría su vivencia de estudiante secundario:
“Ingresé a la Universidad, y nunca fui tratado como serrano en San Marcos. En donde sí me trataron como serrano y con mano dura fue en el Colegio «San Luis Gonzaga» de lca, pero yo también los traté con mano dura. El Secretario del Colegio, que se apellidaba Bolívar, me dijo cuando vio mi libreta con veintes: «¡estos serranitos!, siempre les ponen veintes en las libretas porque recitan un versito cualquiera: aquí lo voy a ver sacar veintes». Me vio y batí el record de los veintes en toda la historia de «San Luis Gonzaga», porque era una responsabilidad de serrano hacerlo y lo hice (Aplausos)” (Casa de la Cultura del Perú, 1970).
Luego hace una separación de la mala experiencia iqueña, para destacar que en la capital Lima, si había sido merecedor de un trato amable y bien recibido por los costeños de la capital:
“En Lima no he sido un defensor de los serranos, he sido un defensor de los costeños; porque los costeños y especialmente los escritores de mi generación me trataron, diré honradamente, con una cordialidad tan auténtica y hasta con cierto respeto” (Casa de la Cultura del Perú, 1970).
2. EL COLEGIO SAN LUIS GONZAGA EN 1925
De acuerdo con el informe del John Breedin, Director General de Enseñanza del Perú, emitido en 1925 se explican los cambios directivos escolares en la ciudad:
“Durante el año último se han producido diversos cambios en las direcciones de los colegios nacionales. El Dr. Erasmo Beraún, que desempeñaba la dirección del Colegio Nacional de Ciencias del Cuzco fue trasladado a la del Colegio Nacional de “San Luis Gonzaga” de Ica […]” (Dirección General de Enseñanza,1925).
3. ARGUEDAS EN ICA EL AÑO 1926
Para este año, José María y su hermano Arístides llegarían a la ciudad de Ica, para integrarse a la plana de estudiantes del colegio San Luis Gonzaga, ubicado al costado de la Iglesia La Merced, hoy segunda cuadra de la calle Bolívar. En ese momento la modalidad de estudio era bajo el régimen de internado.
La plana docente estaba conformada por los siguientes profesores: Alejandro Baiocchi, Sebastián Tellería, Francisco Pérez, Julio Cockburn, Fernando Toledo, Manuel Tueros, Miguel Wilson, José Talavera, María Arana, Roberto Montoya, Isidro Lombardo, Joaquín Luna Victoria, José Picasso, Numa Saettone (Cabel, 2007).
En la investigación realizada por el doctor Jesús Cabel Moscoso, el año 2007, logró indagar en el libro de actas de notas del Colegio Nacional San Luis Gonzaga del año escolar 1926 y 1927. En su pormenorizada búsqueda, logró consignar cuáles fueron los cursos y cuáles fueron las notas de promedio general que obtuvo el literato andahuaylino, las cuales compartiremos a continuación:
Sección 1.° B
CURSO: PROMEDIO GENERAL 1926
1. Francés: 13
2. Música: 13
3. Ejercicios físicos y militares: 14
4. Dibujo: 11
5. Caligrafía: 11
6. Botánica: 14
7. Aritmética: 12
8. Historia antigua: 17
9. Historia del Perú: 14
10. Geografía general: 14
11. Castellano: 17
PROMEDIO FINAL= 13,636
(Cabel, 2007).
En este primer año se destacan dos cursos con nota sobresaliente, como fueron historia antigua y el curso de castellano donde obtuvo 17 puntos. Sus notas más bajas con promedio de 11 fueron dibujo y caligrafía, además de aritmética con nota 12.
4. ARGUEDAS EN ICA EL AÑO 1927
Las vacaciones las pasó en San Juan, siendo la última ocasión donde tuvo que convivir bajo el seno familiar de su madrastra. Cuando retornaron a la ciudad de Ica, junto a Arístides, José María continuará sus estudios en el segundo año de secundaria, pero en condición de externado. Según los registros escolares las notas obtenidas en este nuevo año electivo fueron las siguientes:
Sección 2.° año
CURSO: PROMEDIO GENERAL 1926
1. Francés: 16
2. Música: 13
3. Ejercicios físicos: 13
4. Dibujo: 11
5. Caligrafía: 13
6. Historia media y moderna: 19
7. Aritmética: 12
8. Álgebra: 14
9. Historia del Perú: 19
10. Geografía general: 15
11. Castellano: 19
12. Zoología: 19
13. Religión: 14
PROMEDIO FINAL= 15,153
(Cabel, 2007).
En el segundo año se observa que las notas más sobresalientes fueron historia media y moderna, historia del Perú, castellano y zoología, en las cuales obtuvo un sobresaliente 19. Las notas más bajas fueron dibujo donde obtuvo promedio 11 y aritmética donde logró promediar con 12 de nota.
Su afirmación de haber “[batido] el record de los veintes en toda la historia de «San Luis Gonzaga», porque era una responsabilidad de serrano hacerlo y lo hice”, era una falacia que se disuelve al comparar con los registros oficiales del plantel.

 

 

 

ARGUEDAS: CRÓNICAS DEL RECORD DE LOS ‘20’ QUE NUNCA EXISTIERON – SEGUNDA PARTE
Por Genaro Chanco Mendoza
Desde una mirada pedagógica y observando sus calificaciones con objetividad, José María Arguedas no fue precisamente un alumno brillante en todas las materias; más bien tuvo un rendimiento promedio, aunque con un talento claramente sobresaliente para los cursos vinculados a la historia, el lenguaje y las humanidades, pero con desempeño discreto en áreas como matemáticas, dibujo o caligrafía.
5. ANÁLISIS DE SUS NOTAS EN ICA
El análisis global de su rendimiento escolar muestra que José María Arguedas pasó de un promedio anual de 13,636 en 1926 a 15,153 en 1927, lo que representa un incremento académico del 11,12 %. Este avance evidencia una mejora real en su desempeño general, aunque sin convertirlo necesariamente en un estudiante sobresaliente en todas los cursos.
Lo verdaderamente revelador no está solo en el promedio global, sino en la consistencia con la que destacó en asignaturas como Historia antigua, Historia del Perú, Historia media y moderna y Castellano donde el patrón académico deja avizorar a un joven con una inclinación temprana hacia el pensamiento humanístico, la narrativa, y el mundo de las letras, rasgos que más adelante terminarían definiendo al antropólogo e intelectual que llegaría a ser.
a) NOTAS DESTACADAS
Al revisar comparativamente las calificaciones de José María Arguedas entre 1926 y 1927, se observa que su mayor progreso académico se dio en Historia del Perú, donde pasó de 14 a 19 puntos, lo que representa un incremento notable del 35,71 %, siendo esta su mejora más significativa. En Castellano, una de sus áreas fuertes, pasó de 17 a 19, incrementando su rendimiento en 11,76 %, mientras que en Geografía general su ascenso fue más discreto, de 14 a 15, con una mejora del 7,14 %. También mostró un avance importante en Francés, elevando su nota de 13 a 16, equivalente a un aumento del 23,08 %. En Caligrafía, aunque partía de una nota baja, logró mejorar de 11 a 13 puntos, reflejando un crecimiento del 18,18 %.
b) NOTAS SIN CAMBIOS
Por otro lado, hubo cursos en los que su desempeño prácticamente se mantuvo idéntico entre un año y el otro. En Música, conservó exactamente la misma nota de 13 puntos, por lo que su variación fue de 0 %. Lo mismo ocurrió en Dibujo, donde permaneció con 11 puntos, y en Aritmética, donde sostuvo 12 puntos, evidenciando estabilidad, aunque sin progreso académico visible en esas áreas.
c) NOTAS QUE BAJARON
En contraste, el único curso donde se observó un retroceso fue Ejercicios físicos, donde descendió de 14 a 13 puntos, lo que equivale a una disminución del 7,14 %. En conjunto, el comportamiento de sus notas muestra que Arguedas fortaleció especialmente sus competencias vinculadas al lenguaje, la historia y la formación humanística, mientras que en asignaturas más técnicas o prácticas su rendimiento permaneció estable o mostró ligeras limitaciones.
d) NOTAS DE NUEVOS CURSOS
En el caso de Álgebra, Zoología, Religión e Historia media y moderna, no resulta metodológicamente correcto hacer una comparación porcentual con el año anterior, simplemente porque esas asignaturas no formaban parte del registro académico de 1926. En términos sencillos, no se puede medir cuánto subió o bajó una nota cuando no existe un valor previo con el cual contrastarla.
Lo que sí puede afirmarse es que, dentro de estas nuevas materias incorporadas en 1927, Arguedas mostró un desempeño bastante sólido, destacando especialmente en Zoología e Historia media y moderna, donde alcanzó 19 puntos, lo que refuerza la idea de que tenía una marcada afinidad por áreas vinculadas al conocimiento analítico, descriptivo e histórico, mientras que en Álgebra y Religión obtuvo 14 puntos, un rendimiento aceptable, aunque sin el brillo observado en sus asignaturas más fuertes.
6. ARGUEDAS EN HUANCAYO EL AÑO 1928
Según la reconstrucción histórica desarrollada por Carmen María Pinilla en su obra “Arguedas en el valle del Mantaro” (2004), el año 1928 representó para José María Arguedas una etapa de inserción formativa dentro de un espacio educativo exigente y socialmente competitivo: el Colegio Nacional Santa Isabel de Huancayo. Es probable que el adolescente Arguedas haya convencido a su padre de que lo matriculara en una ciudad de la sierra, para no sentirse discriminado como en Ica.
Lejos de tratarse de una experiencia escolar ordinaria, su paso por esta institución se desenvolvió en un contexto marcado por rigidez académica, transformaciones organizativas y las dificultades propias de un adolescente provinciano desplazado de su entorno familiar inmediato.
Pinilla describe que el Colegio Santa Isabel poseía una dinámica particular dentro del sistema educativo de la época. Su planta docente no estaba integrada exclusivamente por pedagogos de carrera; por el contrario, era frecuente que abogados, ingenieros, farmacéuticos e incluso egresados recientes de secundaria asumieran funciones de enseñanza, atraídos por la relativa estabilidad económica que ofrecía la docencia. Este detalle no es menor, porque revela que Arguedas se formó en un ambiente donde la educación coexistía con tensiones profesionales, aspiraciones laborales e incluso disputas por ocupar plazas docentes, configurando un escenario institucional áspero y altamente competitivo.
El horario de clases era de lunes a viernes desde las 8:30 de la mañana hasta las 4:30 de la tarde, con una interrupción 11:30 a.m. para almorzar. Este cambio implicó una rutina más demandante para los estudiantes, especialmente para quienes, como Arguedas, no residían con su familia.
Otro aspecto significativo fue su condición de estudiante foráneo. En aquellos años no existían internados dentro del colegio ni era habitual que los adolescentes se hospedaran en hoteles; por ello, los alumnos provenientes de otras localidades solían alojarse en casas de pensión o bajo tutela de conocidos. La investigación sugiere que Arguedas probablemente residió en la casa de su tutor, el doctor Federico Gálvez Durand, dato sustentado en la ficha de matrícula donde figura esa dirección como domicilio del estudiante. Sus notas de fin de año fueron:
Sección 3.° año
CURSO: PROMEDIO GENERAL 1928
Castellano: 12
Historia del Perú: 14
Historia Contemporánea: 14
Música y Canto: No se presentó a examen
Ejercicios físicos y militares: 16
Anatomía y Fisiología: 13
Geografía del Perú: 13
Geometría: 11
Higiene: 15
Álgebra: 11
Religión y Educación Moral: 14
Francés: 11
(Pinilla, 2004).
En una ciudad altoandina como Huancayo, donde no se sentía discriminado tampoco batió “el record de los veintes”. En el curso de Música y Canto no se consignó promedio general, debido a inasistencia al examen oral, manteniéndose el registro tal como figura en el cuadro original.
Existe una página negra, en la vida escolar de Arguedas en Huancayo. Según la reconstrucción documental realizada por Carmen Pinilla, existió un conflicto entre José María Arguedas y el profesor de Castellano, Abogado Uldarico Parra en 1928 lo cual constituyó uno de los episodios más tensos en el Colegio Santa Isabel de Huancayo. Lo paradójico del caso es que el problema surgió precisamente en una asignatura en la que Arguedas había mostrado previamente buen desempeño durante su formación en el Colegio San Luis Gonzaga de Ica.

 

 

 

ARGUEDAS: CRÓNICAS DEL RECORD DE LOS ‘20’ QUE NUNCA EXISTIERON – TERCERA PARTE
Por Genaro Chanco Mendoza
Hemos señalado con detenimiento las notas de José María Arguedas en sus respectivos planteles, Colegio San Luis Gonzaga de Ica en las actas de 1926 y 1927 cuando cursaba el primer y segundo año de secundaria; posteriormente, se presentaron las notas del Colegio Santa Isabel de Huancayo de 1928 mientras estudió el tercer año de secundaria y el lector se sorprenderá de no haber encontrado ni un solo veinte de puntaje en sus promedios finales.
Nos toca analizar el comparativo entre Ica y Huancayo, además de apreciar que sus docentes huancaínos, supieron registrar acciones de conducta inapropiadas para un alumno en formación y que luego, durante su etapa adulta profesional, sería un referente educativo nacional.
7. ANÁLISIS DE SUS NOTAS EN HUANCAYO – 1928
De acuerdo con el desempeño escolar, las calificaciones de José María Arguedas entre 1926 y 1928, dejan relucir los movimientos internos de su propio estado emocional adolescente.
a) FRANCÉS
En este curso el rendimiento mostró inicialmente una mejora apreciable: en Ica pasó de 13 puntos en 1926 a 16 de promedio final en 1927, lo que representó un incremento de 23,08 %. Dicho avance sugería disciplina y capacidad de adaptación a una materia de exigencia lingüística; sin embargo, en Huancayo el año 1928 evidenció un retroceso marcado, descendiendo hasta obtener 11 de nota, equivalente a una caída del 31,25 % respecto del año anterior. Si se observa el periodo completo, el balance final fue negativo, con una disminución acumulada de 15,38 %.
b) CASTELLANO
Esta asignatura particularmente significativa tratándose del futuro gran narrador peruano, el panorama resulta aún más llamativo. En San Luis Gonzaga en 1926 obtuvo 17 puntos de nota, cifra ya bastante alta dentro del sistema vigesimal de la época; un año después ascendió a 19 en su promedio, con una mejora del 11.76 %, consolidándose como uno de sus campos más sólidos. No obstante, en la ciudad andina de Huancayo el año 1928 se produjo un descenso abrupto hasta 12 puntos de promedio final, es decir, una caída de 36.84 %, la más severa entre las materias comparables. Considerando el tramo completo de los tres años, el retroceso acumulado fue de 29.41 %, un dato sorprendente si se piensa en el escritor que llegaría a ser décadas más tarde.
c) HISTORIA DEL PERÚ
Esta materia revela un comportamiento distinto. En Ica el año 1926 registró 14 puntos, pero en 1927 alcanzó 19 de promedio final, experimentando el incremento más notable de todas las materias repetidas: 35,71 %. En Huancayo el año 1928 descendió nuevamente a 14 puntos, lo que implicó una reducción de 26,32 % respecto al año previo.
d) OTROS CURSOS
En Higiene, obtuvo 15 puntos, una de las mejores notas de ese año dentro de las materias nuevas. En ese contexto aparece Historia Contemporánea, donde obtuvo 14 puntos donde revela un rendimiento aceptable. En Anatomía y Fisiología, alcanzó 13 puntos, un resultado moderado que indica cumplimiento académico sin destacar particularmente.
En Religión y Educación Moral, alcanzó 14 puntos, manteniendo una línea estable respecto a su rendimiento previo. Más llamativo resulta Geografía del Perú, donde obtuvo 13 puntos. Dado su profundo vínculo posterior con el territorio andino, las comunidades rurales y la diversidad cultural peruana, cabría esperar una calificación más alta.
En Geometría, su nota descendió a 11 puntos, ubicándose entre sus desempeños más bajos. En Álgebra, registró nuevamente 11 puntos, confirmando la dificultad en el área matemática superior.
Visto en conjunto, el tercer año de Arguedas revela que fue un periodo en el que coincidieron una caída en materias donde antes brillaba y la aparición de cursos nuevos con mayores exigencias conceptuales.
8. REGISTRO DE SU CONDUCTA EN HUANCAYO – 1928
La investigadora Carmen María Pinilla en su obra “Arguedas en el valle del Mantaro” (2004) logró rescatar documentos que sustentan el siguiente suceso. Tras el retiro del profesor Ramiro Prialé, quien dictaba Castellano a inicios de 1928 y era un intelectual joven bastante apreciado en el ambiente cultural huancaíno, el curso fue asumido de forma oficial por Uldarico Parra, abogado de 35 años, designado formalmente el 17 de abril de 1928, quien quedó a cargo definitivo del curso de Castellano hacia fines de ese mes.
Surge un incidente a fines del mes de mayo con el alumno Arguedas, a raíz de una prueba de Castellano. El ejercicio exigía analizar concordancias dentro de una oración sobre el ejército peruano, explicar la importancia de la sintaxis y resolver reglas sobre verbos impersonales y el uso del dativo “quien”.
Al revisar la tarea asignada, el profesor Parra identificó presentó múltiples errores ortográficos, fallas de concordancia verbal y confusión en el análisis gramatical. Arguedas consideró injustas varias correcciones y, en vez de aceptar la observación académica, respondió con indignación, cuestionando la capacidad profesional del nuevo docente.
Según los documentos del colegio, elevó el tono, increpó al profesor de manera irrespetuosa y generó un altercado en plena aula, al punto de intervenir inspectores disciplinarios. Esa conducta llevó a Parra a solicitar incluso su expulsión definitiva a través del siguiente documento:
Huancayo, 1° de junio de 1928
Señor Director del Colegio Nacional de «Santa Isabel»
Pte.
El dia [sic] de ayer á las horas 10 a.m. en la clase de Castellano 3.° año, en cumplimiento de mi deber como profesor del curso, entregué a los alumnos, los ejercicios escritos correspondientes al mes de mayo, revisados y calificados, comentando los mejores temas y explicando la materia para su mejor comprensión. El alumno José M. Arguedas que presentó uno de los peores temas, cuyo original acompaño, lejos de convencerse de sus errores y de su ignorancia, se insolentó, me profirió palabras impropias y originó un escándalo en plena clase en presencia de los sesenta alumnos y más todavía en presencia de los inspectores señores Carpio y Castro, a quienes tampoco supo respetar.
Como se comprende el hecho referido, implica una grave falta a la disciplina que debe imperar en un plantel y una lección inmoral para el alumno: siendo necesario imponer una sanción eficaz para evitar casos semejantes. No es la primera vez que el alumno aludido se comporta irrespetuoso con los profesores, pues, es reincidente.
Por estas razones, pido que el alumno Arguedas sea separado definitivamente del Colegio, de acuerdo con el Reglamento.
Dios guarde a Ud.
Uldarico Elias Parra
(Pinilla, 2004)
___________________
A juzgar por estos documentos, el joven Arguedas distaba mucho de encarnar la imagen del estudiante dócil y ejemplar. Su paso por las aulas huancaínas reveló a un adolescente vehemente, impulsivo, que no tenía reparos en enfrentarse a la autoridad, contestatario y difícil de encauzar.

 

 

 

ARGUEDAS: CRÓNICAS DEL RECORD DE LOS ‘20’ QUE NUNCA EXISTIERON – CUARTA PARTE
Por Genaro Chanco Mendoza
En José María Arguedas comenzaba a incubarse un temperamento que más tarde marcaría su vida literaria con sensibilidad áspera frente a la humillación y una incapacidad para aceptar sumisiones que violentaran su sentido íntimo de dignidad. Lo que para el profesor Uldarico Elías Parra constituyó un acto intolerable de insolencia, acaso para el muchacho no fue sino una reacción destemplada ante una exposición pública que sintió degradante, sobre todo en una etapa de la vida donde el orgullo suele ser más frágil y feroz que la razón misma.
9. MEDIDAS DISCIPLINARIAS ADOPTADAS POR EL COLEGIO – 1928
El director del colegio, Juan Franco decidió tomar con calma el pedido de expulsión, no sin antes averiguar con mayor detalle los sucesos acaecidos dentro del salón de clase. Solicitó la información de los testigos presenciales que se detallan a continuación:
Huancayo, Junio II de 1928
Señor Director del Colegio Nacional de «Sta. Isabel»
S.D.
Los suscritos inspectores del personal disciplinario del Plantel de su Dirección, dando cumplimiento al informe que Ud. se sirve pedirnos, en la forma como se suscitó la insubordinación del alumno del tercer año de Media José María Arguedas con el Profesor de Castellano Sr. Dr. Uldarico Parra, y en honor a la verdad decimos:
Que: estando nosotros cerca del salón indicado á h. 10 1/4 de la mañana del día jueves 31 de mayo, sentimos ciertas voces violentas, que era [sic] producida por el alumno indicado, quien increpaba en forma descortés e indecente a dicho Profesor, por el simple hecho de que el Sr. Profesor hacía algunas observaciones respecto a su tema, en vista de éstas circunstancias nos vimos en la necesidad de ordenarle que saliese del salón.
Exponemos á Ud. para los fines consiguientes.
Dios guarde a Ud.
Abel Castro M. M. del Carpio
(Pineda, 2004)
________________________________
El severo pedido de separación definitiva formulado por el profesor Uldarico Parra, pese a la contundencia de los informes disciplinarios, finalmente no llegó a concretarse. Todo indica que en esa decisión influyeron diversos factores, entre ellos antecedentes académicos y referencias previas solicitadas por la dirección del plantel al Colegio San Luis Gonzaga de Ica. Es razonable pensar que una valoración favorable de su desempeño, sumada a la comprensión de las autoridades educativas o incluso a la intervención de su tutor, contribuyeron a evitar una sanción extrema.
Lejos de quedar doblegado por aquel episodio, el joven Arguedas mostró una notable entereza, elevándose su creciente vocación intelectual. En ese mismo periodo comenzaba a abrirse paso en el ámbito cultural, publicando su primer texto periodístico y participando activamente en iniciativas estudiantiles de carácter literario
10. NACE LA VENA LITERARIA DE ARGUEDAS
En 1928, junto a sus compañeros del tercer año de secundaria, impulsó la creación de la Federación Estudiantil del colegio, una organización nacida del deseo de articular inquietudes comunes y construir un espacio autónomo desde donde expresar ideas, sueños por cumplir, cuestionamientos a las autoridades del plantel y aspiraciones generacionales. Fruto de ese impulso apareció “Antorcha”, revista concebida como una tribuna independiente que, incluso desde su nombre, buscaba distanciarse de las tradicionales publicaciones escolares, simbolizando una voluntad de renovación y pensamiento libre (Pineda, 2004).
En ese proceso, Arguedas encontró afinidad con compañeros que compartían similares inquietudes intelectuales donde destacaron Temístocles Bejarano, Leoncio Rojas Izarra y Jorge Prialé Arancibia con quienes cultivaba espacios de lectura y discusión alejados de las rutinas escolares convencionales, aproximándose a publicaciones de pensamiento crítico. Allí comenzó a consolidarse el Arguedas lector y creador, como un adolescente inclinado a la confrontación, buscando encontrar en la palabra escrita un territorio natural para la reflexión. Se recuerda su artículo publicado en el primer número de dicha revista, donde Arguedas se inspira en el día de la madre:
“El festejo del día de la madre es una de las formas más nobles con que se revela el progreso civil de la sociedad; festejar la madre es festejar el origen de todo, decir madre, es decir principio no solo del hombre sino también de todo lo que existe”.
“Madre se dice a algo que crea otro algo”
(Pineda, 2004).
11. ARGUEDAS Y SU SILENCIO CÓMPLICE SOBRE DISCRIMINACIÓN EN HUANCAYO 1928
La investigación de Carmen María Pinilla (2004) desmonta parcialmente la imagen idealizada de Huancayo como un espacio plenamente armónico e igualitario para José María Arguedas y sus compañeros de plantel. Si bien el ambiente huancaíno estimuló sus inquietudes intelectuales y literarias, la propia autora rescata evidencias de discriminación al interior del Colegio Santa Isabel, protagonizadas nada menos que por su director, Nemesio Rodríguez.
Pinilla documenta que este funcionario no solo descalificaba académicamente a estudiantes de origen indígena o hijos de campesinos quechua-hablantes, sino que los exponía al escarnio público desde una mirada abiertamente prejuiciosa, atribuyéndoles supuestas limitaciones inherentes. El pasaje es contundente: el director ridiculizaba sus errores lingüísticos, adjudicándolos incluso a «inferioridad mental», «deficiencia mental» o «anormalidades genéticas», las cuales fueron consignadas en la Memoria del Colegio Santa Isabel de Huancayo de1928.
Esta evidencia resulta particularmente reveladora porque demuestra que el racismo en Huancayo no se expresaba siempre de manera frontal o brutal, sino revestido de autoridad pedagógica, legitimado desde el discurso escolar y naturalizado bajo aparentes criterios de rendimiento académico.
Sin embargo, llama la atención que José María Arguedas, tan agudo observador de las jerarquías raciales y de las fracturas sociales del Perú profundo, no dejara una crítica explícita y frontal contra estas formas de discriminación encubierta vividas en el entorno huancaíno. Resulta paradójico que quien denunciaría con tanta lucidez las humillaciones sufridas por el secretario Bolívar del Colegio San Luis Gonzaga en Ica, quien lo maltrató verbalmente por sus orígenes andinos, pareciera guardar silencio frente a manifestaciones similares ocurridas en una ciudad de la sierra.
Quizá porque Huancayo representó para él un territorio de descubrimiento intelectual, amistades entrañables y afirmación personal, optó de manera consciente o inconscientemente, por no confrontar con igual severidad esas contradicciones. Esa omisión revela una verdad profundamente humana: incluso los que sufrieron injusticia pueden mostrar zonas de silencio cómplice cuando el afecto, o la gratitud se entremezclan con los hechos.
Algunos lo llaman, sin demasiados rodeos, el doble discurso de los personajes. Y en el caso de Arguedas, la observación no deja de ser incómoda pero pertinente: mientras en diversos pasajes de su memoria vital la costa y particularmente Ica, aparece asociada a experiencias de humillación, dureza social y fracturas afectivas, en Huancayo, donde también existían expresiones concretas de discriminación, aunque más sofisticadas y encubiertas, su mirada parece tornarse más indulgente o casi ciega.
No se trata de desmerecer la dimensión intelectual ni humana del escritor, sino de reconocer que incluso las figuras más lúcidas no escapan a sus propias contradicciones.
…Continuará

ARGUEDAS A LA EDAD DE 17 AÑOS

Cultura

ANTONIO RAIMONDI POR LOS RUMBOS DE LA REGIÓN ICA – PRIMERA PARTE

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Por Mg. Genaro Chanco Mendoza
En el discurrir previo a su arribo a Ica, el italiano e investigador geográfico Antonio Raimondi venía ya de una travesía extensa, prolongándose durante meses en aquel 1862, desplazándose por las serranías de Huancavelica con dirección hacia Ayacucho, avanzando por una secuencia de poblados que no solo marcaban hitos geográficos, sino también lo llevarían por sendas patológicas que debilitarían al más enérgico de los caminantes.
1. DESPLAZAMIENTO POR AYACUCHO Y HUANCAVELICA
En sus largas caminatas, y según registro de su libreta de notas número 27, saldría el 31 de octubre de 1862 desde Chupamarca, hacia Turpo, más adelante Cotay, internándose por los relieves de Huancavelica el 02 de noviembre del mismo año.
Continuo su viaje pasando por Lircay, La Mejorada, Julcamarca hasta finalmente alcanzar Ayacucho, el 16 de noviembre, punto donde su itinerario, lejos de concluir, parecía apenas reconfigurarse.
Desde allí y acaso impulsado por ese afán exploratorio que lo caracterizaba, continuó hacia Huanta y llegando a Huallay, el 22 de noviembre, adentrándose en espacios donde la geografía se tornaba más abrupta, más exigente, para luego emprender el retorno hacia la costa, volviendo a Ayacucho y desde allí encadenando nuevas etapas: Ancosmayo, Niñobamba, Atúnsulla, Lliillinta, Pilpichaca, nombres que, en la lógica del viajero, no eran simples estaciones, sino puntos de tránsito donde el cuerpo y la voluntad iban doblegando su resistencia.
2. ENFERMEDAD DE RAIMONDI
Sin embargo, es en la llegada a la hacienda San José de Huaytará, el 16 de diciembre, donde el relato adquiere un giro más humano, más frágil incluso. Allí, Raimondi comienza a experimentar un deterioro físico evidente: permanece postrado en cama por más de un mes, sin poder incorporarse, refiriendo una incapacidad funcional evidente para movilizarse, agravada por dolores intensos en la pierna que le impedían siquiera sentarse con normalidad, obligándolo a escribir en posición casi horizontal. Y es él mismo quien lo confiesa, escribiendo el 19 de enero a su amigo y confidente, el médico Miguel Colunga, desde la hacienda:
“Heme aquí todavía tendido en la cama, sin moverme desde más de mes y medio, sin saber cuándo podré salir de esta prisión que tanto me molesta […]”
A ello se sumaban episodios previos descritos en su correspondencia como fiebre elevada, malestar muscular generalizado, junto con náuseas y vómitos intermitentes, síntomas que, lejos de ceder de inmediato, parecían aparecer en crisis, debilitándolo progresivamente y, aun así, manteniéndose lúcido, organizando su salida, proyectando el siguiente movimiento.
En medio de ese estado frágil, Raimondi toma una decisión que revela tanto urgencia como determinación: ser trasladado en camilla hasta Ica, anticipando que las marchas serían cortas, lentas, casi fragmentadas, calculando incluso que el trayecto podría extenderse por unos quince días. No hay aquí dramatismo innecesario; hay, más bien, una evaluación sobria de su condición y, en el fondo, una negativa a detener del todo su marcha.
3. LOS PEDIDOS DE RAIMONDI
Lo que resulta particularmente revelador y hasta conmovedor, si se lee con detenimiento es que, en paralelo a ese deterioro físico, su mente seguía operando con precisión casi metódica. En su carta dirigida a Miguel Colunga, no solo comunica su estado, sino que formula encargos concretos, casi como si estuviera en plena actividad: le solicita gestionar la recolección de sus sueldos en la Tesorería de la Escuela de Medicina, organizar la remisión de cartas provenientes de Europa, y, con especial énfasis, le pide enviar materiales indispensables para su labor científica, entre ellos pliegos de papel de dibujo, libretas de apuntes y una eolípila vertical, instrumento útil para experimentación física, además de procurar la adquisición de un texto especializado como el tratado de “Análisis cualitativo” de Gérard, evidenciando que su interés por la química seguía intacto incluso en condiciones adversas.
4. DE SAN JOSÉ HACIA HUAYTARÁ
El 22 de enero de 1863 abandona la hacienda San José, pero no caminando, sino siendo transportado en camilla, cargado por hombres que lo conducen a través de quebradas y cerros hasta alcanzar Huaytará, donde llegó el 24 de enero. El viaje, en esas condiciones, deja de ser exploración para convertirse en resistencia pura, en una especie de tránsito entre la vulnerabilidad física y la persistencia del propósito.
Antonio Raimondi confiesa en su carta a Miguel Colunga fechada el 20 de febrero de 1863 en Ica, la ruta deja de ser una simple descripción topográfica y se convierte, más bien, en una experiencia al límite, casi una lucha constante entre el cuerpo debilitado y la geografía hostil. Menciona que, durante el traslado en camilla, los movimientos eran tan bruscos que terminaba con “la cabeza en el suelo y los pies en el aire”, lo que evidencia no solo la inclinación de las pendientes, sino la precariedad del transporte en esas rutas. En las laderas más inclinadas, incluso refiere haberse amarrado con sábanas para evitar rodar hacia los precipicios o caer al río, detalle que no solo humaniza la experiencia, sino que revela el riesgo real del camino.
5. DE HUAYTARÁ HACIA ÑAHUIMPUQUIO
En la continuidad de su itinerario, ya habiendo logrado dejar atrás la crítica convalecencia en Huaytará, Antonio Raimondi reemprende el viaje con una precisión casi cartográfica avanzando en marchas cortas, casi cautelosas, como si cada tramo exigiera una recuperación previa. Lentamente, sin apresurarse, porque el cuerpo no lo permitía, continúa descendiendo hacia la costa, acercándose progresivamente al valle de Ica, como describe en su misiva: “[…] pues poder ó no poder me hice poner sobre la bestia e hice la otra parte de camino hasta Ica haciendo marcha muy cortas y llegando á la Pascana semimuerto”.
El día 8 de febrero de 1863, partiendo desde Huaytará, inicia el descenso hacia un arroyo cercano, como si el trayecto comenzara suavemente, pero apenas cruzado este punto, se enfrenta a una larga y estrecha cuesta, ascendiendo durante aproximadamente 2.5 kilómetros en dirección sur. Sin detenerse, o quizás solo lo necesario para observar, continúa el ascenso por unos 7.5 kilómetros adicionales, desplazándose entre direcciones SSE y SE, atravesando otros arroyos que, más que obstáculos, parecían marcar el pulso del paisaje andino.
Al alcanzar la cumbre, momento que, en estas rutas, solía implicar tanto esfuerzo físico como recompensa visual, Raimondi inicia el descenso hacia un valle que identifica como origen del sistema hidrográfico que alimenta Ica. Tras aproximadamente 5 kilómetros de bajada, manteniendo rumbo sur, llega finalmente a la estancia de Ñahuimpuquio, ubicada discretamente a un lado del camino. El lugar, lejos de ser un centro poblado significativo, apenas consistía en una vaquería con dos o tres ranchos, lo que sugiere un espacio de tránsito más que de permanencia.
Continuará…

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LA ANTIGUA SEMANA SANTA EN ICA (PRIMERA,SEGUNDA Y TERCERA PARTE)

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LA ANTIGUA SEMANA SANTA EN ICA -PRIMERA PARTE

Por Mg. Genaro M. Chanco Mendoza.

En la actualidad, la Semana Santa iqueña difiere significativamente de la forma en que se organizaba hace un siglo. Gracias a la acuciosa labor de Francisco Pérez Anampa, quien recopiló datos de don Manuel Grimaldo, Alberto Cierra Alta Herrera, Zacarías Farfán y Adán Cayo Pizarro, hoy es posible rescatar del olvido la antigua Semana Santa que vivieron nuestros ancestros.
1) VIERNES DE DOLORES
Antiguamente, esta festividad se celebraba el viernes anterior al Domingo de Ramos como antesala de la Semana Santa. El padre Enrique Perruquet, en su boletín “El Feligrés Ilustrado” de 1930, describe cómo en el templo de La Merced, ubicado en la intersección de las calles Bolívar y La Libertad, se realizaba una significativa liturgia mariana, unida a un día de ayuno y abstinencia. Esta ceremonia era conocida como la “Setena de los Dolores de la Virgen” y rememoraba los siete dolores que sufrió la madre de Cristo: La profecía de Simeón, la huida a Egipto, la pérdida del Niño Jesús en el templo, el encuentro con Jesús camino del Calvario, la crucifixión y muerte de Jesús, el descenso de Jesús de la cruz y la sepultura de Jesús.
Por ese motivo, muchos la recuerdan como la “Virgen de las siete puñaladas”. Este Evento religioso se desarrollaba en dos horarios: 7:00 a. m. con misa cantada en el templo, y a las 8:00 p. m., con una ceremonia litúrgica acompañada de orquesta.
1.1. Elaboración del Pan de dulce
Por su parte, el historiador Ricardo Dávalos y Lisson, en sus escritos de marzo de 1875, destacaba que el postre de panificación “precursor de la Semana santa” era el PAN DE DULCE, porque con su aparición anunciaba esta fecha de recogimiento a los católicos. El viernes de dolores amanecía con el pregón de los vendedores: “¡Pan de dulce! ¡pan de dulce! ¡regale pan de dulce!”
1.2. Abraham Valdelomar y la Semana santa
El escritor iqueño hace alusión a este tipo de bizcocho, en su cuento “Yerba santa”, publicado en 1917, comparando al personaje principal con las cualidades de este postre: “Manuel era bueno como el pan de semana santa”. Rescata para los lectores actuales, como se desenvolvían los vendedores de este dulce, en canastas de caña, forrada de piel de cabritillos que agrupados de dos en dos cantaban un estribillo: “¡Pan de dulce, pan de dulce! ¡A la regala! ¡Pan de dulce!”. El poeta iqueño, destaca que habían de varios tipos; algunos adornados con dibujos de la misma masa y otros tenían coberturas: “Y los balaes rebosaban con los bizcochos, que los había de todo tamaño; y ora llevaban dibujos los de a diez reales; y ora eran bañados con azúcar los de a cuartillo; y aquestos [sic] tenían almendras y esotros [sic] llevaban canelones y todos eran manjar imprescindible en el duelo aldeano de la Cristiandad [iqueña]”. Estos con cobertura de azúcar impalpable se les conoce hasta la actualidad como PAN CON CAMISÓN y se preparan especialmente para esta fecha.
1.3. Producción del pan con camisón en Ica
Los informes de 1921 destacan a la panadería y pastelería de Antonio Polanco, ubicada en la calle Grau N° 83, afamada por su pan de familia, dulces y pastas, cuyo producto de panificación que más éxito alcanzó fue el «Pan con camisón». Se le recuerda gratamente por haber sido tesorero y miembro fundador de la “Sociedad de los 16 amigos”, encargados de la restauración del Cristo de Luren, con severos daños por el incendio de junio de 1918. A su muerte, continuaron con su legado sus antiguos operarios: el Sr. Catalino Sulca y Silvio Velazco Fernández, quienes abrieron sus propias panaderías.

2) DOMINGO DE RAMOS
La procesión del “Señor del triunfo”, conocida cariñosamente como del “Señor del borriquito” salía del antiquísimo templo de Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Anan, (sin “h” como aparece en los libros de mayordomías) qué se ubicaba en el terreno que actualmente se encuentra el Poder Judicial, en la quinta cuadra de la calle Ayacucho. En esa zona, antaño, funcionaban el mercadito Oliva y el asilo de ancianos. La procesión consistía en un anda que albergaba la imagen de Cristo montado sobre un burrito de yeso, con unas riendas de fino cordón, además de tener bridas y espuelas de plata piña, creadas por orfebres ayacuchanos. El reverendo padre Mauricio Mayurí, eminente teólogo natural de Chulpaca y párroco de Anan, era quien lideraba esta festividad.
2.1. Domingo de Ramos en el siglo XX
Según el informe testimonial del profesor sanluisano Miguel Sevillano Díaz, el Domingo de Ramos en el siglo XX estuvo a cargo de don Saturnino Uchuya Purilla y su esposa doña Laura Ormeño Borjas, quienes obsequiaron esta imagen a la parroquia, siendo asumida con posterioridad por sus hijos y descendientes hasta la cuarta generación.
Con el paso del tiempo, la organización de esta procesión del “Señor del Triunfo” fue asumida por la parroquia Santiago de Luren, y la Hermandad del cristo crucificado de Luren con el apoyo de la biznieta de Don Saturnino Uchuya, Sra. María del Carmen Chávez Puppi, quien ofrece al pollino para recorrido procesional por las calles de Ica.

LA ANTIGUA SEMANA SANTA EN ICA – SEGUNDA PARTE
Por Genaro M. Chanco Mendoza
Continuamos explicando y dando detalles sobre el aspecto espiritual del Domingo de Ramos. Por ese motivo debe entenderse su sustento bíblico con amplitud.
2.2. Descripción histórico–teológica
a) Denominación del evento: Entrada de Jesús en Jerusalén.
b) Nombre litúrgico: Domingo de Ramos.
c) Sinónimos en otros países: En toda Latinoamérica se le denomina Domingo de Ramos.
– España: Domingo de Ramos.
– Italia: Domenica delle Palme.
– Francia: Dimanche des Rameaux (Domingo de las ramas)-
– Portugal: Domingo de Ramos.
– Estados Unidos: Palm Sunday.
– Reino Unido: Palm Sunday.
– Canadá: Palm Sunday.
d) Naturaleza: Acontecimiento bíblico – mesiánico.
e) Fuente primaria: Evangelio según Mateo 21, 1–11; Evangelio según Marcos 11, 1–10; Evangelio según Lucas 19, 28–40; Evangelio según Juan 12, 12–15.
f) Personaje principal: Jesucristo o Jesús de Nazaret.
g) Identidad teológica: Mesías, Hijo de David o Rey de Israel.
h) Personajes secundarios: Discípulos (apóstoles), multitud de peregrinos y habitantes de Jerusalén
i) Lugar del acontecimiento: inicia en el Monte de los Olivos (cerca de Betfagé y Betania) y culmina en Jerusalén (entrada a la ciudad), siendo su contexto ser la ciudad central del judaísmo y escenario de la Pascua judía
j) Animal empleado para transporte: los evangelios coinciden en señalar el uso de un asno, específicamente un pollino (cría de asna), como medio de transporte. En la versión bíblica, el Evangelio de Mateo (21, 2–7) menciona la presencia de una burra y su cría, indicando que los discípulos trajeron ambos animales; sin embargo, los evangelios de Marcos (11, 2), Lucas (19, 30) y Juan (12, 14) precisan que Jesús montó un solo animal, el burrito o asno joven.
k) Elementos utilizados:
El uso de palmas y ramas constituye uno de los elementos más significativos del relato evangélico. El Evangelio de Juan (12, 13) señala explícitamente que la multitud tomó “ramas de palmera” para recibir a Jesús, mientras que Mateo (21, 8) y Marcos (11, 8) mencionan de manera más general ramas cortadas de los árboles. Las palmas eran utilizadas como signos de victoria y celebración, especialmente en acontecimientos de liberación o triunfo colectivo. Asimismo, eran empleadas para recibir a personajes de alta dignidad.
l) Expresiones de los creyentes: aclamaban a Jesús con expresiones como “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”. Estas acciones pueden interpretarse como gestos de reverencia, reconocimiento y adhesión.
El término “Hosanna” proviene del hebreo hosi ‘ah-nna’, cuyo significado original es “sálvanos, te rogamos”, derivado de la raíz verbal yasha (salvar). En su contexto adquiere una doble dimensión: por un lado, expresa la esperanza de salvación; y por otro, reconoce a Jesucristo como el Mesías y portador de dicha salvación.
2.3. Ritos preparatorios en Ica
Durante las décadas de 1950 a 1975, la festividad del Señor del Triunfo se iniciaba de manera solemne con la Misa de Fiesta, celebrada puntualmente a las 08:00 a.m. Tras la liturgia, los invitados se congregaban en la residencia familiar ubicada en la calle Junín Nº 528, donde eran recibidos con un desayuno de carácter fraternal.
Al promediar el mediodía, se ofrecía un almuerzo ceremonial, el cual era amenizado por la reconocida Banda de Músicos dirigida por Eliseo Carbajo. Culminado este encuentro social, los asistentes se desplazaban hacia el templo para participar en la ornamentación del Cristo Triunfante, preparándolo para su salida.
2.4. El desarrollo de la procesión
La procesión del Señor del Triunfo iniciaba las 5:00 p.m., partiendo por la puerta lateral de la calle Ayacucho. Encabezaban la marcha el párroco de Santiago de Luren, sacerdotes de la orden Carmelita, así como miembros de la familia organizadora. El Cristo procesional portaba una palma artesanalmente tejida por su hija, la dama iqueña, Delfina Uchuya Ormeño, mientras que su cabeza era adornada con delicadas flores confeccionadas por las señoritas Aguirre, residentes de la segunda cuadra de la mencionada calle.
Las nietas de don Saturnino Uchuya, integraban la comitiva procesional, llevando consigo canastas colmadas de pétalos florales, los cuales eran esparcidos ceremoniosamente al paso del cortejo religioso, como expresión de devoción y continuidad de una tradición familiar heredada.
Durante todo su trayecto, que tenía una duración aproximada de dos horas y treinta minutos, la procesión era acompañada por la banda de músicos de Eliseo Carbajo, cuya presencia musical contribuía al recogimiento y solemnidad del acto litúrgico, reafirmando la identidad espiritual y cultural del pueblo iqueño.
El maestro iqueño Don Víctor Pacheco Cabezudo, registró este acto religioso del «Domingo de ramos» en sus entrañables «Estampas iqueñas» cual reloj del tiempo que refleja los momentos más emotivos de la espiritualidad de su pueblo.
2.5. Recorrido del Señor del triunfo
El Señor del Triunfo inicia su recorrido desde el Templo de Luren, dirigiéndose por la calle Nazca hasta la intersección con la calle Lima. Desde ese punto, continúa en línea recta hasta la esquina de la calle Cajamarca, donde gira hacia la izquierda para avanzar por la la calle Libertad y posteriormente incorporarse a la calle Bolívar, realizando así un desplazamiento alrededor del perímetro de la Plaza de Armas.
Luego, se dirige hacia la avenida Municipalidad, donde se ubica el Concejo Provincial de Ica, y prosigue su recorrido por la avenida Grau hasta llegar a la intersección con la calle Ayacucho. Finalmente, avanza en línea recta por esta vía hasta retornar al Santuario de Luren.
2.6. Una anécdota sobre el evento
En los 80’s recordamos un impase que tuvo la parroquia con los feligreses, y el pueblo católico presente en alrededores del santuario, protestando voz en cuello, sacaron y pasearon al Señor del Triunfo en una silla y no el borrico que tradicionalmente se empleaba en esta magnánima fecha. Muchos iqueños deben tener vivo este recuerdo.
En la actualidad la Parroquia de Santiago de Luren con la Hermandad del Cristo crucificado de Luren asumen la organización, contando con el apoyo de la biznieta de Don Saturnino Uchuya, Sra. María del Carmen Chávez Puppi, quien ofrece al pollino para recorrido procesional por las calles de Ica.

LA ANTIGUA SEMANA SANTA EN ICA – TERCERA PARTE
Por Genaro Chanco Mendoza
El desarrollo litúrgico de los días que componen la Semana Santa muestra una intensificación progresiva del drama cristiano, pasando de la manifestación pública de Cristo a la intimidad de la traición, evidenciando su firmeza y la fragilidad humana.
3. LUNES SANTO
3.1. Descripción bíblica
Se sitúa bajo el signo de la confrontación y la purificación como acción deliberada mediante la cual Cristo desenmascara la corrupción del espacio sagrado, irrumpiendo en el templo y trastocando el orden establecido. En ese acto se recoge lo narrado en el Evangelio de Mateo cuando Jesús expulsa a los mercaderes proclamando que la casa de su Padre ha sido convertida en “cueva de ladrones” (Mt 21,13).
A su vez, la figura del Nazareno, camino ya hacia el sacrificio, remite al llamado al discipulado radical: “el que quiera seguirme, que cargue con su cruz” (Mt 16,24), anticipando así el sufrimiento redentor. La imagen del Señor atado a la columna, por su parte, encuentra sustento en la flagelación descrita en el Evangelio de Juan (Jn 19,1), mientras que la presencia de la Virgen Dolorosa se ilumina desde la profecía de Simeón: “una espada atravesará tu alma” (Lc 2,35), revelando que el dolor de María no es circunstancial, sino parte constitutiva del misterio.
3.2. Historia en Ica
En la antigua Ica, la segunda procesión de Semana Santa salía de la iglesia de Santa Ana, ya desaparecida, dónde actualmente se ubica la institución educativa “Margarita Santa Ana de Benavides”, frente a la plazuela Bolognesi. Este recorrido constaba de cuatro andas, en primer lugar, lo encabezaba el apóstol San Juan, fiel santo de los jóvenes iqueños, le seguía el Jesús Nazareno, continuaba el Señor atado a la columna y cerraba el cortejo la Virgen dolorosa. Este evento también era conducido por el párroco Mauricio Mayurí.
3.3. Actualidad
Por años no se realizó eventos litúrgicos en esta fecha. El lunes 21 de marzo de 2016, salió a recorrer las calles de Urb. Santo Domingo, “El Señor del Prendimiento”, evocando el momento en que Cristo es arrestado en el huerto de Getsemaní, dando inicio al camino de su pasión, quedando la fecha institucionalizada de esta procesión.
El Lunes Santo, 30 de marzo de 2026, celebración religiosa del Señor del Prendimiento, se llevará a cabo en la Parroquia San José Obrero, ubicada en la Urbanización San Joaquín de la ciudad de Ica, a partir de las 7:00 p.m.
4. MARTES SANTO
4.1. Descripción bíblica
El Martes Santo, en cambio, introduce un matiz más inquietante. Si el día anterior había evidenciado la tensión externa, ahora el foco se desplaza hacia el interior del círculo más cercano a Jesús. Es el día en que se anuncia la traición, en que la fidelidad comienza a resquebrajarse desde dentro. El Evangelio de Juan recoge ese momento con una sobriedad que estremece: “uno de ustedes me va a entregar” (Jn 13,21), generando un clima de incertidumbre que alcanza incluso a los discípulos. A ello se suma la advertencia a Pedro sobre su negación (Mt 26,34), configurando así un escenario donde la debilidad humana se vuelve protagonista.
En ese mismo contexto inmediato se dispone la Última Cena, ya en proximidad de la Pascua. Los discípulos preparan el lugar (Mt 26,17), y la mesa se configura como un espacio cargado de significado. En ella están presentes los elementos propios de la cena pascual: el cordero, el pan sin levadura y las hierbas amargas, signos que acompañan la celebración.
Sin embargo, durante la cena, Cristo introduce un giro decisivo. Al tomar el pan declara: “esto es mi cuerpo” (Mt 26,26), y al ofrecer el cáliz afirma: “esta es mi sangre… que es derramada por muchos” (Mt 26,28). No se limita a participar del rito, lo redefine desde sí mismo, anticipando su entrega.
4.2. Historia en Ica
La tercera procesión de Semana Santa salía de la iglesia de Anan, y constaba de cuatro andas, conformada primero por el apóstol San Juan, el Señor crucificado, el Señor de la Piedad, y al final la Virgen dolorosa.
4.3. Actualidad
El Martes Santo, 31 de marzo de 2026, está dedicado al “Señor de la Columna”, una advocación que rememora uno de los episodios más dolorosos de la pasión de Cristo: su flagelación tras haber sido injustamente condenado. Según la tradición evangélica, Jesús es atado a una columna y azotado por orden de las autoridades romanas. Esta escena no solo simboliza el castigo físico, sino también la humillación pública y el inicio visible de su martirio redentor.
La celebración tendrá lugar en la Capilla de la Virgen del Consuelo, ubicada en Cachiche, a las 7:00 p.m., y recorrerá el caserío con el apoyo de los vecinos y devotos.
5. MIÉRCOLES SANTO
5.1. Descripción bíblica
El Miércoles Santo, contemplado desde la figura de Cristo cargando la cruz hacia el Gólgota, se presenta como el momento en que el sufrimiento deja de ser anunciado y comienza a asumirse en plenitud, casi en silencio, sin estridencias. El Evangelio describe ese instante en que “tomaron a Jesús, y él, cargando con la cruz, salió hacia el lugar llamado de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota” (Jn 19,16-17). No hay resistencia, no hay huida; hay aceptación consciente.
En medio de ese trayecto, emergen figuras como Simón de Cirene quien es obligado a ayudarle a llevar la cruz (Lc 23,26). Las mujeres que lloran a su paso son interpeladas por el propio Jesús: “no lloren por mí, lloren más bien por ustedes y por sus hijos” (Lc 23,28). La tradición de la Verónica, aunque no recogida en los textos canónicos, sintetiza ese gesto de compasión activa, de quien no permanece indiferente ante el sufrimiento.
5.2. Historia en Ica
La cuarta procesión salía del templo La Merced, que actualmente denomina la catedral. Esta era considerada una procesión de gente distinguida de Ica en su gran mayoría damas. Estaba conformada el anda de San Juan, continuaba el Señor Nazareno, le seguía la Verónica portando en las manos un paño con la cara del salvador, finalizando con la María Magdalena que, cada año, era vestida conforme a la moda de la época y portando preciosas alhajas. De esas fechas se recuerda al organizador, párroco Francisco Javier Morales y Huamán, natural de Ica, orador sobresaliente de los evangelios y muy querido por el pueblo.
Este día era una jornada profundamente marcada por el recogimiento, la solemnidad y una atmósfera de duelo comunitario. La población entera guardaba ayuno como expresión de respeto y dolor ante el padecimiento del Señor. Este día no era para la alegría ni el bullicio: se prohibía escuchar música alegre, no se debía reír, cantar, jugar, hablar en voz alta. Los niños eran apartados de la vida cotidiana y encerrados en sus hogares, como medida de disciplina y recogimiento.
5.3. Abraham Valdelomar y el Miércoles Santo
El poeta iqueño cuenta que el Miércoles Santo se realizaba el descenso desde su altar al Señor de Luren, a la cual acudían todos de negro, para velarlo toda la noche, mientras que los fieles “llevaban grandes cantidades de algodón en rama, esponjoso y blanco, limpiaban con sus madejas el llagado cuerpo del Rabí, y guardábanlas luego como panacea para todas las enfermedades”. Posteriormente, los devotos hacían uso del algodón bendecido por sus propiedades milagrosas: servían como remedio contra el «mal de ojos», y curar múltiples dolencias físicas y espirituales.
5.4. Actualidad
El Miércoles Santo, 01 de abril de 2026, se centrará en la imagen del “Señor de la Caída a Cuestas”, conocido también como “El Nazareno”, representación que alude al momento en que Cristo, cargando la cruz camino al Gólgota, sucumbe bajo el peso del madero. Esta conmemoración se desarrollará en la Capilla San Juan de Dios a las 6:30 p.m. ubicada entre calle Tacna y calle Arequipa, dirigiéndose en su recorrido por las principales calles del cercado de Ica.
Continuará…

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IQUEÑISMOS Y TRADICIÓN VITIVINÍCOLA EN LA OBRA DE JUAN DONAIRE VIZARRETA – (Primera y Segunda parte) Por Mg. Genaro M. Chanco Mendoza

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IQUEÑISMOS Y TRADICIÓN VITIVINÍCOLA EN LA OBRA DE JUAN DONAIRE VIZARRETA
Por Mg. Genaro M. Chanco Mendoza
Cuando el profesor sanluisano Juan Donaire Vizarreta publica “Campiña iqueña” por primera vez en 1941, nuestra hermosa Ica todavía conservaba, con relativa integridad, un mundo rural donde la vendimia no era espectáculo ni calendario turístico, sino ritmo vital, aire con olor a campo y energía de sus parrales. El texto surge como una evocación nostálgica de sus ancestros y de años de observación directa, del campesino, al podador, al pisador y al bodeguero que hablaban mientras trabajaban, cantaban o bebían. Por la gran aceptación, esta obra tuvo nuevas ediciones en 1959 y 1987, siendo elogiada por Don Pedro M. Benvenutto Murrieta y José Miguel Vélez Picasso quienes apreciaron el valor del libro y su acto de recuperación patrimonial.
El maestro Donaire describió las costumbres pintorescas alrededor de las chacras y estaba documentando un sistema cultural completo, donde técnica vitivinícola, jerarquía social, fiesta, castigo ritual y lenguaje formaban una unidad indivisible. En ese sentido, el libro Campiña iqueña, constituye un registro indispensable para los iqueños de hoy, porque muestra que la vendimia no se entiende sin su habla propia, sin esos giros coloquiales que organizaban la experiencia colectiva.
La identidad no solo se hereda en los actos, también en las palabras. Por ello, cuando el lenguaje se empobrece o se olvida, la tradición empieza a desvanecerse. De allí la importancia de conocer y valorar los iqueñismos rescatados por él, que permitirán comprender las formas en que nuestros antepasados pensaron su mundo, celebraron la vida en comunidad y establecieron vínculos profundos con la tierra que habitaban.
IQUEÑISMOS EN LA PODA
A CUATRO VIENTOS: Castigo ritual que consiste en alzar al infractor de manos y pies, manteniéndolo suspendido mientras recibe sanción simbólica.
AGUARDILLO / AGUADILLO: Bebida alcohólica tradicional que el propietario de la viña debía ofrecer obligatoriamente a la cuadrilla durante la poda, como parte del rito laboral y festivo.
AJUSTICIAR: Verbo coloquial que describe la aplicación del castigo físico, sin connotación legal, dentro del juego ritual de la cuadrilla.
AL SUELO: Orden mediante la cual el castigado es colocado boca abajo para recibir sanción.
ARCO DE LAUREL: Estructura ceremonial con la que se conduce al general “preso” hacia su casa al finalizar la poda.
BAJAR UNA PARRA: Expresión campesina que alude a la correcta ejecución de los cortes en la parra, especialmente en plantas jóvenes destinadas a formar galeras.
BARBACOAS: Nombre local dado a las estructuras rústicas que sostienen las parras, con postes de 3 metros de separación, con parantes y techo, ubicados frente a la casa huerta o cerca a los huarangos.
CABO: Miembro de la cuadrilla con función disciplinaria, responsable de aplicar correcciones a quienes incumplen las normas del grupo.
CAPITÁN: Autoridad principal de la cuadrilla, encargado de dirigir la faena, imponer castigos rituales y mantener el orden festivo del trabajo.
CUADRILLA: Grupo organizado de trabajadores encargados de la poda, estructurado con jerarquías simbólicas que regulan el trabajo, el orden y la convivencia.
EJÉRCITO: Nombre burlesco con el que la cuadrilla se autodenomina durante sus labores agrícolas.
EMPALE: Acción tradicional de la campiña iqueña que consiste en colocar varas de madera para sostener y guiar el crecimiento de las parras, permitiendo la correcta formación del viñedo.
GALERAS: Estructuras formadas por las parras empaladas con postes de 3 metros de separación, con parantes y techo, ubicados al borde de las acequias, creando corredores sombreados.
GENERAL / GENERALA: Términos simbólicos con los que la cuadrilla designa al dueño y a la dueña de la viña, responsables de proporcionar bebida y atención a los trabajadores.
GRAN MONA: Estado de sueño profundo producido por la embriaguez colectiva tras la faena, aceptado como parte natural del rito.
HECHOS UNA UVA: Expresión coloquial que indica un estado avanzado de embriaguez.
LENTES: Zarcillos de parra enroscados y usados como simulación de anteojos por el “médico” improvisado, con sentido humorístico.
LIMETA: Pequeña vasija utilizada para beber aguardillo o cachina, de cuello más largo.
LÍNEO: Hilera de parras de entre 50 a 100 metros. Era asignada a cada trabajador, cuya limpieza y cuidado es responsabilidad individual dentro del trabajo colectivo.
MIRONES: Personas que observan la faena sin participar ni beber, consideradas ajenas al espíritu colectivo del grupo.
MUGRÓN: Sarmiento grande y vigoroso destinado a la formación de nuevas parras, símbolo de continuidad del viñedo.
MULATO: Integrante de la cuadrilla destinado a realizar mandados y labores auxiliares, según la organización tradicional del grupo.
NOMBRE DE DIOS: Invocación verbal con la que se inicia la jornada de poda, otorgándole un carácter ritual y protector al trabajo.
PIOJOS: Brotes pequeños e improductivos de la parra que se eliminan durante la poda para fortalecer la planta.
POTO: Recipiente elaborado generalmente de mate, usado colectivamente para beber licor; símbolo de integración y camaradería dentro de la cuadrilla.
RASO: Trabajador de menor jerarquía dentro de la cuadrilla, encargado de obedecer y ejecutar las tareas asignadas.
RASCAR: Verbo coloquial que designa el acto de recibir el castigo con sarmiento durante la poda.
RESCATE: Pago simbólico exigido a quienes son “tomados presos” por la cuadrilla durante sus juegos festivos.
SARGENTO: Persona de la cuadrilla, encargado de vigilar que el trabajo se realice correctamente, asegurando la eficacia de la poda.
SOBA: Acción de castigar físicamente con golpes, aplicada por el verdugo como parte del ritual disciplinario.
TANDA: Castigo ritual aplicado con sarmiento a quienes incumplen las reglas de la cuadrilla, ejecutado de manera festiva y simbólica.

Agradecimiento al maestro y decimista Don Edgard Luján por su apoyo en la verificación de los significados propuestos por Juan Donaire Vizarreta.

 

IQUEÑISMOS Y TRADICIÓN VITIVINÍCOLA EN LA OBRA DE JUAN DONAIRE VIZARRETA – Segunda parte
Por Mg. Genaro M. Chanco Mendoza

Hablar de los vocablos propios de la campiña iqueña implica, inevitablemente, evocar la figura serena y laboriosa del profesor Juan Donaire Vizarreta, hombre nacido en las tierras apacibles de Guadalupe, en el distrito de Salas, el 26 de junio de 1910, cuando la vida rural todavía respiraba fragancias de las parras y de las viejas bodegas donde la uva se transformaba en mosto. Desde muy temprano su formación se vinculó con la educación y con la palabra. Cursó la secundaria en el histórico Colegio Nacional San Luis Gonzaga de Ica y, posteriormente, continuó estudios superiores en Lima, donde obtuvo el título de profesor, oficio que ejercería con una vocación persistente: la de enseñar y, al mismo tiempo, preservar la memoria cultural de su tierra.
Aquel espíritu observador, propio de quien ha crecido entre viñedos y relatos campesinos, lo condujo a plasmar en la escritura escenas, voces y gestos de la vida cotidiana de Ica. Así apareció en 1941 Campiña Iqueña, obra costumbrista donde el paisaje humano del valle se revela con una sensibilidad particular, casi como si las palabras llevaran aún el aroma de la cachina de uva.
Su trayectoria no se limitó al ámbito literario. También desempeñó labores docentes en la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica y participó en la fundación de la Escuela Regional de Bellas Artes. Incluso ejerció la alcaldía de su distrito natal, Salas, confirmando que su vínculo con la comunidad no era meramente intelectual, sino profundamente vital. Diversas instituciones reconocieron su aporte cultural antes de su fallecimiento el 9 de junio de 1997, dejando tras de sí una obra que, más que libros, constituye un verdadero archivo de la memoria iqueña.
En ese contexto, los iqueñismos, no son únicamente términos pintorescos del habla regional; representan pequeñas cápsulas de historia, fragmentos lingüísticos que contienen formas de trabajo, relaciones sociales y modos de comprender la Ica del ayer.
IQUEÑISMOS DE LA VENDIMIA Y LA PISA
AGUA PIE: Orujo remojado que se extrae al día siguiente de la pisa para su posterior prensado.
ANGARILLAS: Estructuras colocadas sobre los jumentos para transportar las canastas llenas de uva.
ARRANCADOR: Trabajador que organiza y acomoda las botijas formando la ruma. Levanta la botija entre las piernas, las desplaza por una longitud de 5 metros y las distribuye en orden.
BOTIJAS: Recipientes grandes en forma cónica invertida. Son de barro cocidas al horno donde se deposita la cachina o el mosto en fermentación. Existen las botijas de ruma o botijas corrientes y las botijas denominadas “casquitos” que tienen recubrimiento de brea al interior
CABALLITO: Carrizo largo utilizado para beber cachina directamente de la botija. Se conoce también como “venencia”.
CHINGUERITO: Bebida tradicional preparada con caldo de uva, pisco, canela y limón, consumida durante la pisa.
CORRER CABALLO: Acción de beber cachina mediante el caballito, directamente del recipiente.
LAGAR: Espacio destinado a recibir la uva cosechada para su trituración y extracción del jugo.
MOSQUITOS: Nombre coloquial dado a los bebedores constantes de cachina que rondan las botijas.
PARRUELELAR: Acción de cargar y trasladar las botijas llenas de mosto utilizando animales de carga.
PISA: Acción ceremonial del folclor iqueño donde se tritura la uva con los pies. Se acompaña con cantos, sonido de tambor y participación colectiva.
PUNTAYA: Lugar específico donde cae el jugo de la uva chancada durante la pisa.
RUMA: Conjunto ordenado de botijas almacenadas tras la pisa.
IQUEÑISMOS DE LA SACA
ACUDE: Cantidad de aguardiente que se obtiene del proceso de destilación.
CHICHARRONES: Nombre dado al aguardiente recién destilado y aún caliente.
FALCA: Instalación rústica utilizada para la destilación del aguardiente en la campiña iqueña.
MOJARSE: Expresión coloquial que alude a beber un poco de aguardiente para disfrutar del momento.
PILA / PAÍLA: Recipiente donde se coloca el mosto para iniciar el proceso de destilación.
PUCHA / PUCHO: Última fracción del destilado, de menor graduación alcohólica, que no alcanza la calidad del pisco puro.
SACA: Proceso tradicional de destilación del aguardiente a partir del mosto fermentado.
TINAJA / TINA: Recipientes destinados a recibir el aguardiente y los residuos del proceso.

IMPORTANCIA DE RECUPERAR Y DIFUNDIR LOS IQUEÑISMOS
La recuperación de los iqueñismos responde al interés lingüístico y una tarea de preservación cultural. Cada término vinculado a la vendimia, a la pisa de la uva o al trabajo en las bodegas tradicionales describe prácticas que durante siglos configuraron la economía y la identidad del valle de Ica. Cuando estas palabras se olvidan, no solo desaparece un vocablo del lenguaje cotidiano; sino que se desvanece también la memoria de los oficios, de los saberes campesinos y de la organización social que les dio origen.
Por ello, resulta fundamental que estas expresiones sean revaloradas y difundidas en los distintos niveles educativos, integrándolas en materiales escolares, investigaciones universitarias y proyectos culturales permite que las nuevas generaciones comprendan que la lengua no es un sistema abstracto, sino un organismo vivo que se nutre de la experiencia histórica de los pueblos. En el caso de Ica, los iqueñismos vinculados al mundo vitivinícola constituyen un puente entre el pasado agrícola del valle y su identidad contemporánea.

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